Se dice que Kwanyip, dios selk’nam, tenía guanacos domésticos que podía coger con la mano. También se dice que nadie más pudo, después de él, disfrutar de este beneficio. El guanaco es una especie muy ágil que en estado silvestre puede saltar sobre los 2 metros y llegar a los 56 km por hora, y aún cuando no es masiva su crianza, varios son los ganaderos que están probando suerte con esta especie.