Bárbara Saavedra, directora del Wildlife Conservation Society Chile y protectora de las turberas: un ecosistema único en el mundo

por Mar 22, 2023Destacados, Portada

 En Tierra del Fuego hay un tesoro escondido: las turberas, que solo cubren el 3% de la superfie del planeta, pero que conservan dos veces el carbono acumulado por todos los bosques del mundo. Bárbara Saavedra, directora del Wildlife Society Conservation, ha dedicado los últimos 20 años de su vida a su protección y a la de la biodiversidad.

En las costas de Valparaíso nació y se crió Barbara Saavedra, observando el mar y recolectando cangrejos y conchitas. Pese a que no sabía exactamente lo que era, decidió convertirse en bióloga a muy temprana edad. Su curiosidad y amor por la naturaleza costera -el humedal más grande de Chile como dice ella- la llevó a entrar a la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile. Ahí pasó los siguientes diez años de su vida dedicada al estudio de la ecología y la biodiversidad. 

Llegar a Santiago, cuenta, no fue un cambio tan drástico. Tenía familia que vivía en la capital y los visitaba cada verano. En esas oportunidades aprovechaba cada vez de ir al Museo de Historia Natural y participar de encuentros culturales. Asegura que pese a que se alejó de la naturaleza costera, para ella no es algo que está fuera de uno, “nosotros somos naturaleza y da lo mismo donde uno esté, eso es lo importante y hay que entenderlo”

Mientras estudió su maestría y luego su doctorado en Ecología y Biología Evolutiva, se dedicó a estudiar cómo los seres humanos estamos relacionados con la naturaleza y trabajó analizando el impacto de las poblaciones humanas en diferentes ecosistemas y especies. En ese camino gracias a su esfuerzo, pudo hacer una pasantía en la Universidad de Florida donde conoció al presidente y director de la Wild Conservation Society, una de las principales organizaciones a nivel mundial para la conservación de la vida silvestre.

Bárbara Saavedra, directora del WSC Chile. Fotografía del WSC Chile.

En 2005, luego de un año de la donación de casi 300.000 hectáreas de territorio en la península de Tierra del Fuego y la creación del Parque Karukinka junto con la formalización del programa de WCS Chile, la bióloga pasó a ser la directora de la organización en nuestro país. 

“Mi tarea como bióloga es justamente ayudar a revertir y tratar de detener este patrón de degradación de la biodiversidad cosa que vengo haciendo desde hace 25 años”, afirmó Saavedra en una charla Tedx que dio en octubre. “Ya pero explicame lo que es biodiversidad en fácil me pidieron, y yo me demoré muchas muchas semanas en poder contarlo porque al ser ubicua es invisible también y la biodiversidad tiene complejidades que son importantes”. 

Para la doctora, la biodiversidad no son solamente estructuras o especies, sino que se organizan de cierta forma en los territorios, pero además lo más importante es que esas estructuras ordenadas generan procesos ecológicos y biológicos que cambian en el tiempo.

“La biodiversidad es un entramado de cosas y la mayor parte de ese entramado es invisible, está en muchos lados y además cambia en todos los sitios, cada territorio tiene su propia versión de la vida”, asegura Bárbara quien en su camino por proteger la biodiversidad llegó a la desconocida, pero vital, conservación de las turberas. 

Turberas en Tierra del Fuego. Fotografía del WSC Chile

La ecóloga tampoco sabía lo que eran hasta el año 95 cuando viajó hasta el Valle La Paciencia al sur de Tierra del Fuego. En esa travesía se cayó y enterró en una turbera y las conoció definitivamente. Las turberas son humedales que se encuentran en las altas latitudes del hemisferio norte y en la patagonia de nuestro país. Su  dinámica y estructura está determinada por la presencia de agua, elemento vital de la vital por lo que para Saavedra representan un verdadero big bang de vida.

Las turberas son como un iceberg, explica la bióloga, desde arriba se ve la vegetación pero por debajo del suelo puede ser imaginada como una torta de panqueque, que se hace en la medida en que la vegetación que crece en su superficie muere cada año y queda depositada ahí sin descomponerse totalmente. Año a año se agrega una capa, las turberas de Tierra del Fuego tienen entre dos y doce metros de profundidad y son milenarias. La sustancia que da cuerpo a esto se llama turba y es rica en microrganismos, agua y en carbono.

Pese a no ser muy conocidas, su importancia ecosistémica es inigualable, son los ecosistemas terrestres más eficientes en capturar y almacenar carbono. “Se sabe que las turberas que cubren solo el 3% de la superficie terrestre tienen dos veces el carbono acumulado por todos los bosques del mundo y contienen casi un tercio del carbono que está en todo el suelo del mundo, pero aún así no se reconocen y Chile es uno de los territorios más importantes con turberas en el hemisferio sur”, afirma la doctora. En el Parque Kurikinka de Tierra del Fuego las turberas están presente en 80 hectáreas del territorio, las cuales contienen dos veces el carbono que emite todo Chile durante un año.

Además, las turberas juegan un rol fundamental en mantener los balances hídricos de la isla de Chiloé. Como no existe una cordillera que acumule hielo, la disponibilidad de agua depende de estos ecosistemas que regulan los ciclos hidrológicos de sus cuencas, pese a esto el proyecto de Ley que busca proteger su conservación y prohibir la extracción de las turberas no ha podido avanzar, la Ley del Pompón fue rechazada la semana pasada por el Senado. 

Saavedra junto con la WSC crearon también de hoja de ruta para la conservación y uso sustentable para el Ministerio del Medio Ambiente del 2018 donde se trazan las principales amenazas que están viviendo los ecosistemas hoy, entre ellas la extracción de pompón, la minería de la turba y las especies invasoras como el espinillo en Chiloé y el castor en Tierra del Fuego.

Parque Kurikinka, el área privada protegida más grande de Tierra del Fuego. Fotografía del WSC Chile
Son 18 años en los que la ecóloga ha tenido que recorrer como directora de un gran equipo, afirma que está rodeada de gente muy comprometida y técnicamente muy competentes – el WSC a una de las organizaciones a nivel mundial con más personas con PhD trabajando – pero lo más importante dice, es la generosidad del equipo que dedica su tiempo en pos de proteger la biodiversidad, nuestro más preciado bien común. 

El desafío es grande y agotador, pero Bárbara tiene para rato. “Es importante compartir la experiencia que yo tengo porque no se entiende, no se ve ,se cree que no es importante. Imagínate que todavía no tenemos ley de biodiversidad y áreas protegidas, entonces dicho eso cuando uno trata de gestionar y empujar un país en que se reconozca, se valore, se restaure y promueva la biodiversidad es muy dificil”.

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