Lo que comenzó como un viaje de exploración y aventura, terminó siendo una experiencia profunda de intercambio cultural y contacto místico con el sol. Con mi novia norteamericana y un puñado de extranjeros tuvimos la dicha de participar de la ceremonia del solsticio de invierno entre comunidades indígenas de los alrededores de Uyuni, una experiencia mágica que nos transformaría para siempre.