Cuando la ostentación amenaza a la biodiversidad: los hipopótamos de Pablo Escobar en Colombia

por Feb 19, 2024Destacados, Medioambiente, Naturaleza, Portada

¿Erradicar o convivir? Es la pregunta que enmarca el debate colombiano sobre la presencia de hipopótamos en el río Magdalena, una especie invasora e introducida ilegalmente por el narcotraficante Pablo Escobar. Después de su muerte en el año 1993, estos mamíferos quedaron en libertad, encontrándose en un oasis sin depredadores, perfecto para su rápida reproducción.

Es un hecho sabido por todos que “el patrón del mal” era una persona de gustos excéntricos. En la década de 1980, su extravagancia llegó al extremo de crear un zoológico privado en su finca, la hacienda Nápoles. Esta “arca de Noé”, según sus palabras, fue abierta al público y estaba conformada por 1.200 especies aproximadamente. Entre ellas había cebras, canguros, avestruces y delfines rosados, además de los cuatro ejemplares de hipopótamo común (Hippopotamus amphibius), tres hembras y un macho. 

Pablo Escobar arriba de un elefante. 

Magdalena Medio: un oasis para los hipopótamos 

Actualmente, los aproximadamente 160 hipopótamos presentes en Colombia son descendientes de aquellos introducidos por Escobar, los que se adaptaron por completo al ecosistema local al encontrar un hábitat muy favorable para reproducirse.

Este mamífero semiacuático se extiende por la región media del río Magdalena, un sector lleno de ciénagas, pastizales y lagunas con la profundidad necesaria para sumergirse completamente, además de suficiente alimento para consumir los 35 a 50 kilos de hierba que requieren al día. 

Si lo comparamos con su hábitat natural en África subsahariana, Magdalena Medio es un escenario muy diferente al que enfrentan los hipopótamos en su estado silvestre habitual: en el continente africano se encuentran con largos periodos de sequía y sus principales amenazas son la caza furtiva, además de la pérdida de territorio por conflictos entre humanos e hipopótamos.

Por otro lado, la población de esta especie de la familia Hippopotamidae, ha crecido de forma exponencial en Colombia, y según los investigadores, animales como el jaguar y el caimán aguja, depredadores de la zona, no han demostrado  interés en cazar crías o hipopótamos jóvenes. 

Fotografía de Lyle Simes | Pexels

Una amenaza para el equilibrio ecológico 

Según los expertos, su presencia en esta región es una amenaza que puede provocar impactos negativos en el ecosistema, la economía y la seguridad de las comunidades cercanas, al ser uno de los animales más territoriales y agresivos de África.

Dado que los hipopótamos son considerados “ingenieros del ecosistema”, ya que pueden alterar los hábitats y la disponibilidad de estos, son capaces de afectar los recursos necesarios para diferentes especies. Por ejemplo, al ser un animal semiacuático, pasa la mayor parte del tiempo en el agua, pero para alimentarse debe salir en búsqueda de pastizales y de esta forma, contamina al trasladar materia orgánica terrestre.

Además, el hipopótamo tiene unas glándulas mucosas que producen un liquido oleoso de color rojo, compuesto por ácido hipposudórico y ácido norhipposudórico, creando un efecto de protección solar para su piel sensible. Esto puede potenciar la eutrofización y la proliferación de algas nocivas, afectando a la vida silvestre presente en los cuerpos de agua y a actividades económicas como la pesca. 

Por otra parte, debido a su carácter territorial, ha desplazado de su hábitat a los manatíes antillanos que se encuentran en peligro de extinción y a las nutrias de río que es una especie casi amenazada. 

Fotografía de Pixabay.

Las acciones de Colombia

Entre las razones del crecimiento exponencial de la población de hipopótamos, el abandono por parte de las autoridades jugó un rol clave después de la muerte de Pablo Escobar, ya que no tenían experiencia en el manejo de mega herbívoros. 

Recién en 2022 los hipopótamos fueron declarados como especie invasora y luego de anunciar un plan para contener a estos animales, se esperaba para el 2023 completar la esterilización y liberación de 20 ejemplares en Magdalena Medio, pero solo lograron esterilizar a seis debido a la complejidad y el alto costo del procedimiento. 

David Echeverri, jefe de Gestión de Biodiversidad de la Cornare (Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare), explicó en una entrevista para Caracol Radio que, aparentemente, los hipopótamos aprendieron a evitar los cebos que utilizaban para capturarlos. 

Dentro del plan de control, también se contempló el traslado de varios ejemplares, con el fin de preservar la vida de este animal en peligro de extinción. Algunos de los países interesados son India, Ecuador y Filipinas, siendo este último el que se presenta como la mejor opción para la translocalización de los hipopótamos, ya que ha avanzado en la documentación necesaria para su aprobación por parte de la autoridad ambiental colombiana. 

Fotografía de Magda Ehlers | Pexels.

¿Erradicar o convivir? 

El debate de esta problemática está dividido, ya que el caso de los hipopótamos de Pablo Escobar en Colombia plantea un desafío para las autoridades, generando una intensa discusión en el país. La esterilización de estos animales se ha revelado como una tarea compleja, peligrosa y costosa, con resultados limitados y muy lentos.

En el país se reconoce el impacto negativo que estos mamíferos invasores provocan sobre el ecosistema. Por un lado, están las voces que abogan por la eutanasia ética, que consiste en la captura, sedación y transporte del animal para realizar el procedimiento veterinario. 

Por el otro, están quienes critican esta medida, porque fundamentan que el procedimiento tendría las mismas complejidades que las esterilizaciones que ya se han realizado. Para esta contraparte, la cacería de control es la mejor opción, ya que se le daría prioridad a la urgencia de concretar acciones significativas, proteger a las personas que realizan los procedimientos y preservar a la flora y fauna local. 

Sin duda alguna, las autoridades colombianas enfrentan un gran desafío en la búsqueda de soluciones efectivas que protejan a la biodiversidad local, sin comprometer el bienestar animal. Es importante la acción temprana y coordinada en la gestión de especies invasoras para encontrar alternativas viables y éticas para el control de la población de hipopótamos.

Fotografía Timon Cornelissen | Pexels

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