Descubriendo las Torres del Avellano: el inexplorado destino de la Carretera Austral

por May 25, 2023Bitacoras, Destacados, Outdoor, Portada

En un remoto rincón de la Cordillera del Avellano, en el norte del Lago General Carrera (Chelenko), se encuentran las imponentes Torres del Avellano. Estas majestuosas formaciones graníticas, esculpidas por los ventisqueros a lo largo de los años, conforman un paisaje impresionante que rivaliza con destinos icónicos como las Torres del Paine o el Cerro Fitz Roy. Sin embargo, a pesar de su belleza, son pocos los aventureros que se han atrevido a explorar esta zona.

Ubicadas en un sector de difícil acceso, en medio de senderos de animales o antiguas rutas de leñadores, las Torres del Avellano se mantienen prácticamente desconocidas para muchos. Para llegar a ellas, desde Villa Cerro Castillo, es necesario recorrer un camino de aproximadamente 2 horas en un vehículo 4×4 hasta el punto más cercano al que se puede acceder.

La travesía hacia las Torres del Avellano requiere precaución y planificación, ya que es un área remota y poco habitada. No hay señal telefónica y el sendero se pierde a momentos, es esencial además dejar cerraradas todas las tranqueras que se encuentren en el camino y recoger toda la basura generada. En caso de necesitar ayuda, encontrarla fácilmente puede resultar difícil.

Gackstroemia es un género de hepática de la familia Lepidolanaceae. Ftografía de @eriodon.conostomus

Dada la importancia de preservar este hermoso lugar, la ilustre Municipalidad de Río Ibáñez ha solicitado la categoría de Bien Nacional Protegido para esta área. Esta medida busca salvaguardar su valor natural y asegurar su conservación para las generaciones futuras.

Si estás interesado en explorar las Torres del Avellano, tienes diferentes opciones de transporte. Puedes contratar el servicio de cabalgata y pilchero, o utilizar un servicio de traslado no formal en Villa Cerro Castillo para llegar al sector. Estos servicios te permitirán adentrarte en la naturaleza y disfrutar de la belleza de la zona.

La mejor época para visitar las Torres del Avellano es entre diciembre y abril. Antes de esa fecha, es probable encontrar nieve y frío en los sectores más altos del sendero. En primavera y otoño, el viento tiende a ser menos violento que en los meses de verano, lo que facilita la caminata.

Fotografía de Felipe Osorio @eriodon.conostomus

CÓMO LLEGAR

El acceso a las Torres del Avellano se puede realizar tanto en vehículo propio como en transporte público y autostop. 

Si decides ir en auto, debes salir de Coyhaique por la ruta 7 sur en dirección a Villa Cerro Castillo. Desde allí, continúa por la ruta 7 hacia el sur rumbo a Puerto Río Tranquilo – Bahía Murta. Después de cruzar el puente El Manso, toma una bifurcación a la izquierda (sur) indicada como Río Sin Nombre – Lago Lapparent (ruta X-727). Ten en cuenta que el mantenimiento de esta ruta es limitado, especialmente después del cruce mencionado. Aproximadamente a 6,5 kilómetros después del último pueblo, encontrarás un portón cerrado que marca el final del acceso vehicular. 

A partir de ahí, vehículos altos o doble tracción podrán continuar por la huella que se interna en el bosque y comienza el ascenso hasta los 950 msnm, punto en el que se entra al Valle del Estero el Alto  que cruza el cordón hasta el Río Candongas. Este se debe cruzar en un fácil vadeo 5 km después de la última vivienda. 

La huella pasa a un costado de un terreno llano en que el depósito de cenizas de la erupción del Volcán Hudson mató los árboles del fondo del valle. En el kilómetro 14,5 desde el cruce (o 8 km después de la última vivienda), se llega hasta el primero de los socavones en la ruta. Hoy en día está reparado, por lo que es posible el paso, aunque con precaución, hasta llegar a un segundo vado del Candongas. Unos 500 metros después, un portón cerrado impide el paso, desde ahí son aproximadamente dos horas de caminata hasta llegar al inicio del sendero.

Por otro lado, si vas en transporte público a las Torres del Avellano, el primer paso para llegar es tomar un autobús desde Coyhaique con destino a cualquier poblado al sur de Villa Cerro Castillo, como Bahía Murta, Villa Cerro Castillo o Cochrane. Debes descender del autobús en el cruce al Río Sin Nombre – Lago Lapparent, que se encuentra a 1,2 kilómetros después del puente El Manso. A partir de este punto, no hay transporte público disponible, por lo que tendrás que caminar aproximadamente 7,2 kilómetros hasta el cruce al Lago Lapparent y luego otros 14,7 kilómetros hasta el punto de inicio de la ruta. Esta caminata puede tomar un día completo.

Si prefieres evitar la larga caminata, existe la posibilidad de coordinar con pobladores locales para obtener transporte en caballos. Uno de los habitantes de la zona, Albanio Sandoval, se ha dedicado a guiar cabalgatas en el lugar por años. Para reservar sus servicios de guía a las Torres es necesario contactarlo al menos con una semana de anterioridad. Él ofrece incluso acompañarlos por los días que dure la excursión. Pese a que no suelen ser más de tres, Albanio recomienda tomarse cuatro en caso de que esté nublado y no se puedan ver las Torres. Pese a que gente ha hecho la ruta en invierno, asegura que puede ser peligroso y que la mejor época es en verano u otoño. Puedes comunicarte con él en el  +56 9 8457 8138. 

Fotografías gentileza de Felipe Osorio @eriodon.conostomus

La ruta

El sendero hacia las Torres del Avellano comienza desde el portón y sigue el antiguo camino forestal hacia el oeste. Después de llegar al Mallín El Alto, ubicado a 1.200 metros sobre el nivel del mar, el camino vehicular desciende y, tras una curva cerrada, se encuentra el inicio del sendero a mano izquierda, aproximadamente 500 metros más adelante. Se recomienda utilizar las coordenadas GPS (46°17’35.00″S y 72°28’35.94″O) para ubicar este punto. Aquí encontrarás un pequeño estacionamiento señalizado con pircas. A partir de este punto, se estima un tiempo de caminata de alrededor de 2 horas hasta el kilómetro 0 del sendero.

El sendero continúa descendiendo en diagonal hasta llegar al río en el kilómetro 1,0. Después de cruzar el río, se llega a un claro en el bosque llamado Mallín La Plaza, a 1.000 m.s.n.m. Desde aquí, puedes desviarte hacia la Laguna La Plaza si deseas acampar en caso de que hayas comenzado la caminata tarde desde Coyhaique y necesites más de 3 días para completar.

Para continuar, se debe cruzar el mallín con dirección al sur volviendo a entrar al bosque en un punto algo alejado del río donde el sendero continúa bien marcado a lo largo del bosque. En el kilómetro 2,3 se cruza un segundo mallín y 300 metros más adelante se encuentra otro de menor tamaño. En el kilómetro 2,8 existe una tranquera para cruzar el cerco de púas que cruza el valle. Justo después de la tranquera la huella se separa en múltiples alternativas, debiéndose cruzar el siguiente mallín hasta el final y enfilar en diagonal hacia el río, junto al cual el sendero se vuelve a reconocer con claridad.

La huella cruza el estero y continúa junto a su margen, luego vuelve a cruzar un brazo del estero. Después de una corta remontada, se llega al Mallín Grande (km 3,4; 1.090 msnm), una pradera con vistas a las montañas. Se debe seguir por el centro del Mallín, manteniendo rumbo sur y preferiblemente cerca de la orilla este del estero.

Cuando el Mallín comienza a cerrarse entre los bosques, se encuentra nuevamente el sendero en la orilla este. El camino se separa del río y cruza bosques de lenga mientras desciende suavemente. En el kilómetro 6,3 (1000 msnm), el sendero cruza nuevamente el río Avellanos y se aleja de su orilla hacia el suroeste. Después de cruzar algunos lomajes cubiertos de bosque, se llega a un sector con árboles muertos y dos puestos de arriero, un primero de madera y un segundo de lata.

Este es un buen lugar para acampar y prepararse para la caminata hasta el mirador al día siguiente. El tiempo estimado desde el inicio del sendero son 4 horas. Desde el segundo puesto de lata, el sendero principal se adentra en el bosque hacia el sureste. Se deben seguir las huellas principales y tener cuidado con las numerosas huellas de animales en el bosque.

A 1 kilómetro del puesto de lata (km 7,9), el sendero desciende abruptamente hasta llegar nuevamente al río Avellanos. Se continúa por la orilla del río unos 500 metros hasta encontrar un río tributario que desciende desde el sur (km 8,8; 840 msnm). En este punto, se abandona el sendero principal y se continúa por la orilla del estero tributario. El sendero se vuelve menos visible, pero se puede avanzar por la orilla del río y luego ascender en diagonal por la ladera oeste, encontrando a veces restos del sendero.

En el kilómetro 10,4 (950 msnm), el sendero vuelve a encontrar el estero. Si se pierde el sendero, se puede continuar ascendiendo por el bosque de lengas hasta encontrar una franja de bosque achaparrado que lleva de regreso al río. Desde este punto, se continúa junto al estero y entre el bosque hasta que ya no se reconocen senderos junto al río, y se cruza a la orilla este. Se sigue por la orilla este hasta llegar a un punto donde el río se abre y se ve la Gran Torre del Avellano.

A partir de este punto, se puede seguir más fácilmente por el río, pero hay que superar algunos puntos a través del bosque sin un sendero claro. En el kilómetro 13,5 (1020 msnm), se llega al pie de una gran morrena glaciar y se puede elegir entre seguir junto al estero principal o ascender por el estero que desciende desde lo alto para llegar a un gran mirador junto a una laguna.

Se recomienda tomar la opción de ascender por la morrena para llegar al mirador principal en el collado al final del valle. Tiempo estimado desde el campamento: 6 horas. Para el regreso, se recomienda tomar un sendero alternativo que rodea las lagunas y el campo de grandes rocas por el extremo este del valle. El sendero sigue el curso de un pequeño valle y desciende por el bosque achaparrado. Se retoma la ruta normal en el punto donde se tomó el desvío hacia la morrena durante el ascenso.

Fuente: Wikiexplora.

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