Desigualdades medioambientales: siguiendo las pistas de los mapas

por Mar 27, 2024Medioambiente, Portada

El verano 2024 llega a su fin dejando atrás un rastro de calor que en varias ocasiones se sintió sofocante. Enero estuvo marcado por registros históricos de temperaturas elevadas y puso sobre la mesa una realidad que no podemos ignorar: las desigualdades socioambientales que se dibujan sobre la ciudad.

Durante la última semana de enero, Santiago presentó el tercer día más cálido registrado en la capital en más de 100 años, con una máxima de 37,3°C según la estadística de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC). Y eso no fue todo, ya que en paralelo a lo descrito por la estación Quinta Normal de la DMC, la estación Lo Pinto (Colina), también de la DMC, alcanzó 40 grados centígrados, dejando a enero como el segundo más cálido jamás registrado en Santiago.

Fue en medio de este asfixiante calor que envolvió al Gran Santiago que el geógrafo Juan Correa se hizo  una pregunta fundamental: ¿Será que todos sentimos el impacto del calor de la misma manera? Después de mirar los mapas la respuesta se asomó clara: existe un escenario de desigualdad socioambiental que traza líneas invisibles sobre la ciudad.

Al igual que sus colegas geógrafos, a lo largo de su carrera, Correa – investigador asociado en la UDLA y profesor en la UG – ha generado diferentes piezas cartográficas con el objetivo de simplificar la realidad y comunicar de forma elocuente diversas informaciones sobre los territorios que habitamos. Hoy además, identificó en las redes sociales un gran aliado: comenzó a reunir y compartir diferentes mapas en su cuenta de Instagram Geomapas (@geomapas), con el objetivo de que las personas vean en estas piezas herramientas que les permitan tomar conciencia de su entorno, de sus territorios, y de las desigualdades que muchas veces en ellos se manifiestan.

«La idea de estos mapas, estas cartografías, es generar una pieza cartográfica que sea elocuente, que permita a las personas tomar conocimiento y conciencia sobre su realidad, sobre sus territorios, sobre sus entornos construidos, su medioambiente», explica Correa. «Porque muchas veces este tipo de desigualdad la gente la siente, la sabe, pero realmente la cartografía ayuda a representar mejor esto, a dar evidencia concreta y también que la gente pueda localizarse».

Siguiendo las pistas de las temperaturas

Los mapas elaborados a partir de datos del Observatorio de Ciudades (OCUC), reconocidos por su profundo análisis territorial en Chile y liderados por el colega y mentor de Correa, el geógrafo Ricardo Truffello, muestran una imagen nítida de la distribución de las temperaturas superficiales en Santiago durante el verano. 

Estos datos, aunque del 2017, revelan un patrón persistente que hoy se manifiesta con claridad durante las olas de calor de este verano. Las áreas que experimentan las temperaturas más elevadas durante el verano se concentran mayormente en el norte y poniente de la ciudad. 

Además, estos hallazgos se corroboran en un análisis reciente realizado por la Corporación Ciudades y publicado este año. El estudio examinó las zonas con las temperaturas más elevadas durante la última década en Santiago, confirmando una vez más que las comunas del norponiente fueron las más afectadas por las altas temperaturas diarias. Se observaron variaciones de hasta 6,7 grados en comparación con el sector oriente: por ejemplo, el 26 de enero de 2020, mientras en Quilicura la temperatura alcanzaba los 39°C, en Vitacura se registraban 33°C.

Las desigualdades en Chile, como destaca Correa, se despliegan como una especie de bola de nieve, complejizándose y entrelazándose en formas que afectan profundamente la vida de las personas. «Las desigualdades de ingresos van de la mano con la desigualdad social, ambiental, territorial, de vivienda», señala. Es en este contexto que los mapas revelan patrones claros de estas desigualdades.

Uno de los ejemplos más evidentes son los mapas socioambientales de desigualdad que analizan la vegetación.

Fuente: Observatorio Ciudades UC, 2022

Las áreas verdes como reguladoras térmicas

«Uno de los principales efectos de la vegetación es la regulación de la temperatura», destaca Correa. «Tanto por el contenido de humedad de las vegetaciones así como la sombra que proyectan sobre la superficie». Sin embargo, estos efectos se ven exacerbados por la forma en que se ha construido la ciudad en las últimas décadas.

«Santiago concentra la mayor cantidad de áreas verdes en el conoriente, las cuales se caracterizan por una mayor vegetación frondosa y presencia de árboles», explica Correa. «Por otro lado, en los sectores ponientes tenemos un problema adicional a la falta de vegetación: la ciudad se ha construido con un predominio de concreto, viviendas de ladrillo y alta densidad».

Esta distribución desigual de áreas verdes en Santiago juega un papel crucial en la regulación de las temperaturas locales. Mientras que las comunas con una mayor presencia de parques, jardines y bosques urbanos disfrutan de un alivio fresco, las zonas con escasa o nula vegetación se convierten en lo que se conoce como «islas de calor».

Estas áreas, mayormente compuestas por superficies duras como concreto y asfalto, absorben y retienen el calor, elevando las temperaturas locales de manera significativa. Así, la falta de áreas verdes no solo contribuye al aumento de las temperaturas, sino que también agrava el fenómeno de las islas de calor, creando microclimas incómodos e insoportables.

Fuente: Observatorio Ciudades UC, 2022

Cómo lo abordamos

En medio de este panorama, Correa insiste en la necesidad de abordar estas desigualdades desde múltiples perspectivas. «Es clave que hay una desigualdad que exacerba la desigualdad económica, social, territorial», afirma. «Esto se ve reflejado en modelos de extractivismos exacerbados, de fuertes desigualdades en ingresos y riqueza, que están condenando a una gran parte de la población vulnerable a un estándar de vida bastante precario».

Desde la planificación territorial y la arquitectura hasta las políticas públicas sobre la salud mental, Correa nos recuerda que es urgente que el urbanismo y la arquitectura repiense una ciudad más resiliente frente a la crisis climática. «Esto no va a bastar con el tema de hacer más áreas verdes o controlar el acceso al agua», concluye. «Tenemos que considerar la calidad de la vivienda, la materialidad, como la construcción de la vivienda también hace frente a las olas de calor».

Por otro lado y en definitiva, los mapas son testigos silenciosos pero elocuentes de las desigualdades socioambientales que enfrentamos. Nos muestran un Santiago dividido, donde la falta de áreas verdes, la contaminación y la temperatura desigual son reflejos de una realidad más amplia de injusticia territorial. Es a través de estas herramientas cartográficas que podemos trazar un camino hacia una ciudad más equitativa y sostenible para todos.

 

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