Dinkenesh, la chocolatería chilena con sello verde, liderada por mujeres y con 20 años de experiencia: “El medioambiente ha cruzado toda la trayectoria de nuestra empresa”

por Nov 2, 2023Destacados, Medioambiente, Portada

Desde temprana edad que Renate Dockendorff Aguilera, fundadora de Dinkenesh, ha tenido el sentido del negocio instaurado en su ADN. Cuenta que para una navidad cuando tenía tan solo 7 años, recibió con sus hermanas una casa de muñecas de madera para jugar, y que, al otro día, Renate la transformó en un restaurante, un lugar en el que su sueño podía hacerse realidad. En 2003 inauguró su propio negocio: con un equipo conformado por cinco mujeres y el medioambiente como eje principal, hoy en día la chocolatería Dinkenesh sigue dejando una huella significativa en la sociedad.

La cocina, el deporte y la vida al aire libre han sido las grandes pasiones que han movilizado a Renate. Antes de comenzar con el negocio de sus sueños, estudió hotelería, en conjunto con una Licenciatura en Planificación Turística, una profesión que le permitió desarrollar el gusto por la vida consciente y saludable. No obstante, para 2003 renunció a su trabajo y decidió construir su propia chocolatería en la casa que construyeron sus abuelos en 1952. Ese lugar la vio jugar, crecer y soñar, y hoy en día sus hijos pueden hacer lo mismo mientras conviven con las mujeres que hacen posible el sueño de su madre. Allí descubrió su amor por la gastronomía que la llevó a ser una exitosa cocinera autodidacta.

Renate Dockendorff en chocolatería Dinkedesh.

Fotografía de Mango Merkén.

“La idea de crear mi propia chocolatería nació a raíz de mi experiencia como hija. Mis dos padres y toda la familia hacia atrás son médicos y eso generó que con mis hermanas estuviéramos más solas. A los 15 años decidí construir esto, quería trabajar desde mi casa criando hombres libres para entregar a este país”, afirmó Renate Dockendorff. Durante toda su vida universitaria se juntaba con una amiga todos los viernes a cocinar durante horas de manera muy regular. Renate recuerda esa época como una etapa fundamental donde aprendió un sinfín de cosas que le permitieron comenzar con su negocio.

El hecho de compartir con más mujeres la cocina la conectó desde pequeña con las historias de esfuerzo que escondían cada una de ellas: “Desde pequeña que me gusta mucho ese ambiente de intimidad que solo tiene la cocina, que además tiene tanta humanidad. Conecto con esa intimidad experiencial que se daba en las cocinas, sobre todo antes, porque es un lugar en donde todas las mujeres somos iguales, porque al final esas dificultades son transversales. Da lo mismo de donde vengas, hay un esfuerzo de género y un dolor muy similar entre todas”, mencionó Renate al recordar los primeros momentos donde desarrolló su pasión por la cocina con las mujeres que trabajaban en la casa de campo de sus abuelos en San Fernando. Esa convicción la ha movilizado por años.

Desde hace más de 10 años que Renate decidió trabajar solo con mujeres, y desde 2014 que Dinkenesh tiene una certificación de género norteamericana que la otorga We Connect International, una red global que conecta empresas propiedad de mujeres con compradores calificados alrededor del mundo, trabajando de la mano con la ONU. En la certificación se evidencia que el 51% o más de esta empresa es de una mujer y que ella toma las decisiones de esta. En 2019, la chocolatería participó a través de Mujeres Empresarias en un Pitch Competition. Ellas fueron una de las dos ganadoras y Renate fue oradora en el encuentro realizado en Baltimore como la única hispanoparlante. “Es súper lindo, porque se reconoce que son las mujeres las que sacan a sus familias adelante, y esa es mi realidad. El tema de género para mí es importante entonces estoy muy contenta con ello”, afirmó la fundadora de Dinkenesh, quien a sus 47 años ha logrado construir un legado importante dentro del mercado.

Fotografía otorgada por Renate Dockendorff.

Por otro lado, Dinkenesh tiene un componente ambiental tremendo con una convicción real. Más del 70% de sus envases son biocompostables elaborados por artesanos, reciclables, retornables y con una certificación PFC 100% y no parcial. Todos sus productos son veganos, hechos a mano, sin aditivos, preservantes, colorantes ni químicos que intervengan en el sabor o en la calidad de ellos, cumpliendo al pie de la letra con la legislación chilena. Según la Ley 20.089 del Ministerio de Agricultura, se entiende por productos orgánicos agrícolas todos aquellos que provengan de sistemas holísticos de gestión de la producción agrícola, pecuario o forestal, que fomente y mejore la salud del agroecosistema, la biodiversidad, los ciclos y la actividad biológica del suelo. De tal forma, los productos de la marca provienen de fuentes que no utilizan semillas genéticamente modificadas, no usan productos químicos y cuentan con una certificación vigente con respecto a todo el proceso de cultivo y productivo.

Desde el 2013 están certificadas en ECOCERT y desde el 2017  cuentan con un stand en la comunidad Ecoferia del encuentro, la primera feria chilena 100% orgánica y con autoinspección. Al mismo tiempo, poseen un sistema de iluminación eficiente, donde han ahorrado el 35% del gasto energético durante los últimos dos años. Entre 2010 y 2012 participaron del programa pionero de empresas Carbono Neutral en Chile del Instituto del Medio Ambiente y CEROCO2.CL, contribuyendo con el proyecto Boyeruca Sustentable de energías renovables no convencionales.

Chocolatería Dinkenesh ubicada en La Reina.

Fotografía: Mango Merkén.

Hoy en día, Dinkenesh está desarrollando una nueva línea gastronómica, Sweet Bank by Dinkenesh. Es una marca que desarrollará una serie de productos y que, por la compra de alguno de ellos, se donará un 10% de la venta a la Fundación Deporte Libre. “Es todo novedoso. Es una marca que va a desarrollar productos con donaciones para vincularnos a la sociedad civil. Esto nos resuena profundamente porque va con toda la lógica de nuestro sello verde”, explicó con ilusión la fundadora de Dinkenesh

Dinkenesh, una palabra de lengua amárico, que en el idioma de Etiopía significa “eres maravillosa”, es el nombre que representa perfectamente la esencia que Renate quería brindarle a su negocio. La empresa liderada por mujeres de diferentes edades sigue haciendo historia dentro del mercado chileno. Con la perspectiva de género en la mira y una filosofía de vida sustentable, Dinkenesh alcanzó sin duda el desarrollo de productos con los que Renate soñó alguna vez. Nunca pensó que de vender tigretones y jugo yupi a $100 en el patio de su casa, pasaría a construir una chocolatería con todos los sellos que representan a la fundadora de este negocio. 

Fotografía extraída de la página web de Dinkenesh.

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