El arte del varamiento intencional: la fascinante técnica de caza de las orcas de Peninsula Valdés

por Oct 7, 2023Destacados, Medioambiente, Naturaleza, Portada

Las orcas de Península Valdés, maestras del varamiento intencional, desafían la concepción de la inteligencia animal. Estos impresionantes cetáceos han perfeccionado una técnica de caza única en el mundo, transmitiendo su conocimiento de generación en generación. 

Las orcas de Península Valdés son un tesoro natural y único en el mundo. Estas magníficas criaturas marinas han desarrollado una técnica de caza sumamente especializada conocida como «varamiento intencional». Este ritual de alimentación consiste en encallar deliberadamente sus cuerpos en la playa mientras cazan a sus presas, como lobos marinos. Es una conducta predatoria impresionante y reconocida por naturalistas y científicos como única en el planeta.

En este rincón de la Tierra, la espera para presenciar este espectáculo puede durar muchos días o incluso un mes. Afortunadamente, hoy en día, pueden prever algunas de las condiciones ideales gracias al análisis del clima y otros factores.

Orca cazando en Peninsula Valdés. Fotografía de uso público, disponible en Wikicommons.

Una característica fascinante de las orcas de Península Valdés es su silencio absoluto antes de cazar. A diferencia de otras orcas en el mundo, no emiten ningún sonido que pueda alertar a sus presas, que tienen una excelente audición. Este sigilo es crucial para el éxito de su caza.

La técnica de varamiento intencional es, sin embargo, una actividad peligrosa. Existe el riesgo de quedar varadas durante un tiempo prolongado, lo que podría resultar en la muerte de las orcas si no calculan adecuadamente el oleaje y otros factores. 

Afortunadamente, las crías más pequeñas de las orcas de Península Valdés aprenden la técnica de varamiento intencional principalmente de sus madres y, en ocasiones, de sus abuelas y otras hembras más experimentadas en la comunidad de orcas. Esta enseñanza se lleva a cabo de manera social y es fundamental para que las crías adquieran las habilidades necesarias para cazar con éxito a sus presas.

Orca intentando varar a un lobo de mar en Peninsula Valdés. Fotografía de uso público, disponible en Wikicommons.

Durante la caza, estas orcas adultas guían a las crías, les muestran cómo encallar deliberadamente en la playa y cómo utilizar su cuerpo para crear una pared de agua transparente que les permita ver a sus presas con mayor claridad. También les enseñan cómo regresar al agua de manera segura después de encallar.

Una vez que las orcas capturan a sus presas, que pueden pesar entre 20 y 30 kilos, las llevan de regreso al mar, alejándose de la costa. Aquí, comienzan a jugar con ellas, propinándoles golpes con su poderosa aleta caudal. Esta es una muestra de la impresionante habilidad y coordinación de estas criaturas marinas.

“Este es un ejemplo de transmisión cultural, es decir, lo hacen en este lugar y han ido transmitiéndolo de generación en generación. Uno no solo ve el varamiento intencional, que es lo que se hace famoso, sino que cuando ves cómo las madres le enseñan a las juveniles a hacer este varamiento, es un espectáculo fascinante. O sea, no es solo el varamiento en sí, sino que también es esta forma de transmitir y de enseñar esta técnica lo que lo hace único en el mundo”, comenta Camila Calderón – Quirgas, oceanógrafa y médico veterinaria de cetáceos. 

El proceso de bautizar a las orcas de Punta Norte comenzó con el guardafauna de la zona, quien inicialmente catalogó y estudió sus actividades. Los primeros nombres se eligieron en honor a amigos, seres queridos e hijos de los guardafaunas. Con la creación del Parque Nacional Orcas del Norte (PNOR) en 2004, se involucraron a los niños una escuela de la zona en la elección de nombres para las orcas jóvenes en eventos semestrales. A lo largo del tiempo, se mantuvieron los nombres existentes y se permitió a los niños elegir nombres nuevos.

En los primeros años, los niños no recibían orientación específica para nombrar a las orcas, lo que resultó en algunas de ellas llevando nombres de niños de la escuela. Luego, el equipo del PNOR estableció un sistema formal en el que se presentaba a los niños una lista de nombres en lenguas indígenas mapuche y tehuelche, así como en galés, en honor a los colonos de la provincia de Chubut en 1865. Dado que las orcas jóvenes tienen una alta mortalidad, generalmente se les asigna un nombre entre los dos y los tres años de edad. Este proceso de asignación de nombres sigue vigente y cuenta con el reconocimiento del gobierno provincial. Si quieres concerlas revisa la guía completa acá.

“Todo esto nos hace replantearnos, cómo decirlo, que hasta hace poco tiempo pensábamos que los seres humanos éramos los únicos animales inteligentes o culturales en la Tierra y ahora todos esos paradigmas se han roto, y no solo por las orcas, muchas otras especies animales también han contribuido a romper esas concepciones. Pero yo diría que uno de los principales han sido los cetáceos, específicamente las orcas y otras especies de delfines”, agrega la oceanógrafa.

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