«El cuerpo siempre da, es la mente la que tenemos que trabajar»: Nicolás Horta, el joven que a los 21 años se convirtió en el chileno más joven en alcanzar un ochomil

por Nov 17, 2023Destacados, Medioambiente, Outdoor, Portada

Desde sus raíces en el judo y las MMA hasta su renuncia a los Panamericanos para abrazar la alta montaña, la historia de Nicolás Horta es una travesía de sacrificio y éxito. Con tan solo 21 años, cada uno de sus pasos refleja una determinación inquebrantable y un profundo amor por la naturaleza. Su inspirador relato invita a reflexionar sobre la superación personal y el deseo de alcanzar nuevas alturas.

En los remotos picos del Himalaya, a 8.163 metros sobre el nivel del mar, se erige el majestuoso Manaslu, una montaña que desafía a los más experimentados montañistas. Sin embargo, este desafío no fue suficiente para detener a Nicolás Horta, quien con tan solo 21 años se convirtió en el chileno más joven  en conquistar la cumbre sin la ayuda de oxígeno ni guías sherpa, junto con su cordada Janis Rot – la primer mujer chilena en lograr la hazaña.

Horta, oriundo de la comuna de Calle Larga en los Andes chilenos, no es un desconocido para la disciplina y la superación. Su camino hacia la cima del Manaslu estuvo precedido por años de dedicación a las artes marciales. Desde una temprana edad, se sumergió en el judo, el karate jiu-jitsu, el jiu-jitsu, la lucha olímpica y las MMA (artes marciales mixtas), acumulando campeonatos nacionales y forjando su carácter en durísimos entrenamientos diarios.

“Creo que ahí fue donde descubrí realmente lo que era la disciplina, lo que era el no rendirse, lo que era trabajar contra el dolor y el cansancio. Fueron casi nueve años durante los que practiqué el arte marcial en general y de forma más seria. Los entrenamientos eran durísimos”, comentó Horta, quien en reiteradas ocasiones fue campeón nacional de jiu-jitsu. 

Pero además de las artes marciales su familia también se aseguró de plantar la semilla del amor por la montaña y la naturaleza. Aún recuerda cómo con tan solo 6 años, realizó su primer rappel de forma autónoma – fue un sentimiento indescriptible que probablemente marcó el comienzo de una conexión profunda con la montaña.

Desde ese momento, Nicolás experimentó un auténtico fervor por las cuerdas; sus juguetes se convirtieron en las herramientas de ferretería de su familia: cuerdas, cintas express, mosquetones. Esta fase inicial fue tanto divertida como enriquecedora a nivel familiar. Posteriormente, se aventuró a escalar montañas por cuenta propia, disfrutando de la compañía de amigos. Eventualmente, completó un curso de montaña con el ejército, un entrenamiento exigente donde adquirió los conocimientos y habilidades necesarios para emprender esta actividad de manera autónoma.

“Sin duda alguna es una de las experiencias más difíciles que he vivido, en donde todo el día es una prueba, todo el día estás bajo presión y tensión constante. Y es justamente esa presión, esa dificultad, la que me fue enamorando y convenciendo de que a pesar de lo doloroso, a pesar de lo difícil que podía ser, quería cada día más aprender y cada día más compartir lo que era la montaña junto a la escuela de montaña”, aseguró Horta.

Fotos de Nicolás Horta.

Después de completar exitosamente el curso, el deportista experimentó una profunda conexión con la montaña y la satisfacción de ver cómo las semillas plantadas por su familia daban frutos. Fue una sensación plena y segura de que quería dedicarse por completo a esta pasión. 

Sin embargo, fue entonces cuando tuvo que tomar una gran decisión: renunciar a participar en los Panamericanos que se celebraron este año. Sabía lo que se requería para competir a ese nivel: sacrificio constante, dedicación total y un récord de entrenamiento impecable. A pesar de la tristeza de dejar el proceso Panamericano, reconoció que no podía elegir ambas trayectorias. Su compromiso con la montaña y su papel como guía requerían su plena atención. Fue un momento decisivo en su vida donde tuvo que tomar una elección difícil, pero necesaria para seguir su camino en la montaña.

Pese a que la decisión de dejar las artes marciales para concentrarse plenamente en la alta montaña no fue fácil, Nicolás describió el proceso como una transición necesaria para cuidar su cuerpo y alcanzar el máximo rendimiento como deportista de alta montaña. Fue entonces cuando entró a la carrera de Ingeniería en Expedición y Ecoturismo donde conoció a Janis Rot, con quien hizo click al instante y además compartían la misma pasión.

Después de subir varios cerros y montañas juntos, se impusieron la meta del Manaslu, su logro más destacado hasta ahora y lo que lo convirtió en el chileno más joven en alcanzar los 8.000 metros. 

“Creo que más que darle únicamente una connotación deportiva, le doy un significado de esfuerzo y sacrificio, donde la disciplina se convirtió en una parte integral de mi vida. En lugar de celebrar el año nuevo o mi cumpleaños con la familia, estaba en la montaña, comprometiéndome a entrenar y llevar a cabo diversas maniobras, desde rescates hasta ascensiones, todo con el fin de mantenerme alerta y consciente de que un error en la montaña podría tener consecuencias fatales tanto para mí como para mi cordada. Así que este título va más allá de acumular trofeos y medallas personales; le doy un significado más profundo, una fuente de motivación y un impulso adicional, ese extra que necesitamos todas las personas”, afirmó con seguridad el deportista.

Nicolas Horta en el Manaslu.

“El cuerpo siempre va a dar, la mente yo creo que es la que tenemos que trabajar. Así que ese es el significado que le doy. Más allá de un logro personal, quiero dar este ejemplo de motivación, que es solo un ejemplo más, no es mejor ni peor que nadie, es solo otro ejemplo de lo que podemos hacer como personas, como seres humanos. Y que todas nuestras barreras y metas tienen que ser sobrepasadas por nuestra fuerza y por el amor que le ponemos a las cosas. Y no rendirnos, creo que ese es el significado de no rendirse jamás”, agregó.

En cuanto a sus planes a futuro, Horta anticipa una expedición sin precedentes que ha estado meticulosamente planificando durante dos meses. Aunque guarda celosamente los detalles, adelantó que contará con un equipo audiovisual y promete revelar más noticias pronto.

Nicolás Horta no solo desafía las alturas, sino que inspira a otros a superar obstáculos, romper barreras y perseguir sus sueños. Su historia es un recordatorio de que la determinación y el amor por lo que hacemos son las claves para alcanzar nuevas alturas, ya sea en la montaña o en la vida misma.

“Un buen mensaje para las nuevas generaciones es lo que mi madre siempre me recalcó, que es menos pantallas y más realidad. Me acuerdo cuando le pedí una Xbox y en vez de eso me regaló una bicicleta. Fue el mejor regalo que me pudo haber dado. Creo que hoy soy la persona que soy gracias a que en lugar de encerrarme en una pieza, salí a conocer lo que era la naturaleza. Y ese es el mejor mensaje que le podemos dejar a las nuevas generaciones. Salgamos y conozcamos en lugar de encerrarnos y no hacer nada por nuestra vida”, aseguró con convicción el joven deportista.

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