El ejemplo del Parque Nacional Cerro Castillo en el fotomonitoreo del ciervo más austral del mundo

por Mar 4, 2024Destacados, Medioambiente, Naturaleza, Portada

El huemul (Hippocamelus bisulcus), uno de los cérvidos más amenazados de Latinoamérica, se encuentra al borde de la extinción. Según los últimos datos disponibles, se estima que existen 1.050 ejemplares en Chile, mientras que en Argentina la cifra es aún más preocupante, con menos de 500 huemules identificados.

Ante esta desalentadora situación, el foto-monitoreo mediante cámaras trampa se ha vuelto esencial para comprender los comportamientos de la especie e identificar posibles amenazas. 

De acuerdo a la red de foto-monitoreo del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNASPE), esta especie de la familia Cervidae ha sido identificada en tres parques nacionales y dos reservas nacionales: P.N. Cerro Castillo, P.N. Patagonia, P.N. Torres del Paine, R.N. Ñuble y R.N. Laguna Parrillar. 

Específicamente en el Parque Nacional Cerro Castillo, han detectado a nada menos que 112 ejemplares que habitan la zona protegida gracias a este exhaustivo trabajo de monitoreo. En esta entrevista con su director, Mario Alegría Cea, profundizamos en cómo lo han logrado y sobre  las numerosas amenazas que han fragmentado la población del emblema nacional. Entre ellas, destacan el crecimiento de las comunidades aledañas, las parcelaciones, la construcción de carreteras, la ganadería y la presencia de especies invasoras, como perros, gatos, ciervos rojos y jabalíes. Estos factores han aislado a estos majestuosos animales a zonas más reducidas, haciéndolos cada vez más vulnerables a la extinción. 

Huemul captado por cámaras trampa | Cortesía de Francisco Espíldora (@franciscoespildora)

Por otro lado, los datos de Conaf indican que el huemul está extinto en las regiones de La Araucanía, Maule y O’Higgins, por lo que la población que habita la Reserva de la Biósfera Corredor Biológico Nevados de Chillán, que no supera los 100 individuos, sería la más aislada geográficamente en el país. El grupo más cercano a esta población, es el que se encuentra en el Parque Nacional Lanín en Argentina, a 350 kilómetros de distancia. 

¿Cómo funciona el monitoreo por cámaras trampa? 

Según Alegría, el monitoreo por cámaras trampa se inició en 2019 en el P.N Cerro Castillo. En ese entonces, se dividió la extensión total del parque en cuadrados que representan un sitio, y a través de un software, se descartaron las zonas de altas cumbres o los puntos inaccesibles. Luego, seleccionaron 60 puntos al azar para la instalación de cámaras trampa, priorizando los lugares estratégicos, como árboles o rocas altas, para que los animales no noten su presencia.

El monitoreo es realizado a través de estándares abiertos, esto quiere decir que la metodología y sus resultados son de libre acceso, para que pueda ser replicada en otras áreas protegidas y de esta forma, los datos sean comparables con el tiempo. 

Guardaparque instalando una cámara trampa | Cortesía de Francisco Espíldora (@franciscoespildora)

Cámara trampa | Cortesía de Francisco Espíldora (@franciscoespildora)

Amenazas en el Parque Nacional Cerro Castillo

Lamentablemente las amenazas no son pocas, Alegría resalta la problemática de las especies invasoras en el parque e indica que la entrada es uno de los puntos donde se reportan más ingresos ilegales de perros. “Los visitantes les dan comida y les hacen cariño, provocando que los perros los sigan dentro del parque. Actualmente estamos trabajando para evitar eso. La misma comunidad ha ido entendiendo que es una gran problemática para la fauna”, agregó. 

Asimismo, explica que cuando se trata de especies invasoras, en la red de monitoreo se habla de “ocupación de sitio” y que cada cuadro representa un área ocupada, por lo que “se determinó que hay un 5% de ocupación por perros, de los 60 puntos de monitoreo”, detalló el guardaparques.

Sin embargo, los perros no son la única especie invasora existente en el lugar, ya que la dispersión de los jabalíes ha aumentado en los últimos años y de un 3% de ocupación en 2019, aumentó a un 13% en la actualidad. 

Perro detectado por una cámara trampa | Cortesía de Francisco Espíldora (@franciscoespildora)

La ganadería es otra amenaza que interfiere la existencia de los huemules, un peligro muy presente en la zona y en los alrededores del parque, ya que propicia el contagio de linfadenitis caseosa, una enfermedad infecciosa que produce abscesos purulentos e inflamación de los ganglios. El director del Parque, afirma que esta enfermedad era conocida en las poblaciones asociadas a la carretera Austral (ruta 7), pero que ahora ha avanzado hacia los grupos que habitan el parque.

También, la ganadería afecta la disponibilidad de alimento. El huemul se alimenta por ramoneo, esto quiere decir que su dieta se compone de hojas y brotes tiernos de especies como el ciruelillo, la lenga y el coigüe de Magallanes, dependiendo de la zona. Como el ganado pisa su alimento, la disponibilidad de este disminuye, ya que las semillas son enterradas, dificultando su germinación.   

Vacas en el Parque Nacional Cerro Castillo | Cortesía de Francisco Espíldora (@franciscoespildora)

Algunos descubrimientos sobre el huemul 

Además de identificar amenazas, este monitoreo ha evidenciado aspectos desconocidos sobre este ciervo. Por ejemplo, de acuerdo a lo indicado por el director del P.N. Cerro Castillo, esta especie habita los bosques de la Cordillera de los Andes, pero también se ha desplazado hacia la estepa patagónica, lo que amplía su área de distribución más allá de lo conocido por la literatura científica existente. 

De igual manera, los huemules han modificado su alimentación. En este sentido, Alegría  señala que en los años 60 se plantaron alrededor de 900 hectáreas de pino dentro del parque y que hoy en día, se han percatado de que el huemul se alimenta de este árbol.  

Respecto a  su comportamiento, el huemul es considerado un animal muy escurridizo. Desafortunadamente, una de las poblaciones más estudiadas y aquella que frecuenta la ruta 7, ha perdido el miedo y suelen acercarse a las personas. También se les ha visto esperando para cruzar la autopista. Según el guardaparques, los que habitan el área protegida aún mantienen la distancia con los humanos.

Guardaparque instalando una cámara trampa | Cortesía de Francisco Espíldora (@franciscoespildora)

Estrategias de protección

Para el director del P.N. Cerro Castillo, la vinculación con las comunidades aledañas es primordial para proteger las poblaciones del huemul. Nos explica que son cinco las localidades cercanas y hace un tiempo, algunos no estaban enterados de que el agua que consumen en sus hogares proviene del parque, por lo que recalca la importancia de que los vecinos estén informados de lo que sucede dentro del área protegida. Hacerlos parte del proceso es fundamental, ya sea mediante recorridos por el parque o instalación de cámaras trampa. 

Los niños y niñas juegan un papel importante en esta concientización, “para poder resguardar en el futuro a las áreas silvestres protegidas”, enfatiza Alegría. Es por esto que el parque nacional impulsa un programa llamado “Pequeño Guardaparques”, en el que visitan las escuelas de la zona e invitan a los más pequeños a ser guardianes del lugar, entregándoles su propia insignia y un libro con información. Según el guardaparques, ha notado un cambio significativo en este aspecto, ya que los niños y niñas enseñan a sus padres a cuidar las áreas silvestres protegidas. 

Sin duda alguna, proteger a este animal considerado en peligro de extinción es una tarea urgente. Las autoridades de Chile y Argentina deben colaborar para asegurar el adecuado tránsito de la especie, además de fomentar la interacción entre las poblaciones fragmentadas y aisladas entre sí.

Huemul captado por cámaras trampa | Cortesía de Francisco Espíldora (@franciscoespildora)

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