El legado de María Eliana Ramírez: más de 40 años dedicados al estudio de las algas marinas

por Jun 10, 2023Destacados, Medioambiente, Portada

Fue la primera mujer en crear un catálogo de algas de las costas del pacífico temperado de Sudamérica, participó en más de 30 expediciones científicas y dirigió el Museo Nacional de Historia Natural por 8 años. En una época donde la participación femenina en la ciencia no era muy bien vista, María Eliana Ramírez se abrió paso con convicción.

Desde que era pequeña María Eliana Ramírez Casali demostró una pasión innata por la naturaleza. Cuando era una niña no sabía muy bien lo que haría, de joven pensó en estudiar medicina, pero la vida la llevó por otros caminos. Nunca se imaginó que se convertiría en una de las ficólogas más destacadas del país y de Latinoamérica.

“Todo es fortuito en la vida. Así como encuentras el amor, encuentras la vocación o el sentido de tu vida y de lo que quieres hacer”, afirma Ramírez con convicción, pero la verdad es que su esfuerzo y dedicación a lo largo de su carrera son admirables.

María Eliana en su expedición a la Antartica en 1985. 

Cuando salió del Liceo decidió viajar a Antofagasta y estudiar Pedagogía en Biología. Ahí se enamoró del mar. “Cuando llegué tuve esa sensación, como un palpito que te da esa conexión, cuando me bajé del bus lo primero que veo fue el mar en la bajada de Antofagasta y conecté con él, fue una cosa instantánea, que bello dije yo, qué secretos tiene”. 

Las algas las miraba y dice, eran como seres extraños, nunca había tenido la oportunidad de conocer estos organismos. Fue durante las salidas a terreno que comenzó a descubrirlas poco a poco. Sus estudios los terminó en el Instituto Pedagógico de Santiago y con tan solo 21 años Ramirez ya ostentaba su título de profesora de Biología y Ciencias Naturales. Luego de eso se enamoró del hombre que sería el gran amor de su vida y regresó a Antofagasta, donde comenzó a trabajar como docente en la universidad mientras criaba a sus dos hijas.

En la Universidad de Chile en Antofagasta, María Eliana se desempeñó como profesora asistente, impartiendo clases de Botánica General y Fisiología Vegetal en las carreras de Pedagogía en Biología y Diseño Paisajista. Fue en esta etapa que tuvo un encuentro determinante con Jorge Tomicic, profesor e investigador de la universidad y director del Instituto de Investigaciones Oceanológicas. 

“El desierto no tenía muchas plantas, pero él me dijo por qué no miras el mar entonces ahí también conecté con las algas”. Así, María Eliana comenzó a involucrarse de lleno con ese mundo y a ejercer la docencia en el Instituto y eventualmente la investigación. 

Fue durante esa etapa, en el verano del 76, que María Eliana entró a un curso sobre introducción a las algas en la Pontificia Universidad Católica de Chile, dictado por el Dr. Bernabé Santelices, un destacado experto en el estudio de las algas. Esta experiencia enriqueció aún más sus conocimientos y la impulsó a profundizar en su investigación.

María Eliana trabajando en una campaña de terreno en los fiordos de Aysén en 2001 con colegas del NHM (Natural History Museum) of London, en un Proyecto de Conaf, Chile y Raleigh International del Reino Unido «Manejo sustentable de Äreas Silvestres Protegidas de la Región de Aysén».

A principios del año 80, María Eliana ingresó a un cargo de investigador en el Museo Nacional de Historia Natural mientras que paralelamente se mantuvo como docente. En ese entonces, el área de botánica marina no estaba desarrollada en la Sección Botánica del museo y no existía material que pudiera ayudar en su investigación.

Con el objetivo de crear un laboratorio, en 1986 María Eliana solicitó fondos a la embajada de Alemania en Chile y, con la ayuda de su colega y guía científico, el Dr. Dieter Müller, obtuvo los recursos necesarios para llevar a cabo sus investigaciones. 

“Empecé a hacer un catálogo para saber qué era lo que había, cuántas y cuáles eran las localidades. Así que empecé a recorrer la costa de Chile y a formar esta colección que es con la que cuenta hoy en día el Museo Nacional de Historia Natural”, afirma la ficóloga. 

Este proyecto se convirtió en el trabajo más importante de su carrera. Durante cuatro años, María Eliana se dedicó por completo a esta labor, rastreando las expediciones realizadas en el territorio nacional desde el siglo XVIII. Investigó en la Biblioteca Nacional y en otras bibliotecas en Europa y Estados Unidos. Aunque fue una tarea agotadora, se sentía fascinada por los relatos que descubría. Después de esos cuatro años de arduo trabajo, logró publicar su investigación bajo el título «Catálogo de las Algas Marinas Bentónicas de la costa del Pacífico Temperado de Sudamérica», una obra inédita hasta ese entonces y de lectura obligada para todos los estudiosos del mundo marino.

El Dr. Muller le ayudó también a internacionalizar su carrera. Presentó un proyecto de investigación sobre algas antárticas titulado «Flora Marina Béntica de las Islas Shetland del Sur» y se unió a la primera expedición antártica del alemán. Luego, él le propuso realizar una estadía de investigación en su laboratorio en la Universidad de Konstanz, Alemania, donde aprendió técnicas de cultivo de algas en laboratorio y biología de la reproducción de algas pardas. Esto le permitió publicar su primer trabajo en una revista científica internacional y abrirse camino en la investigación científica internacional.

Como su carrera la llevó a viajar muchísimo, María Eliana tuvo que enfrentar los prejuicios de la época de ser una mujer científica que dejaba a sus hijas al cuidado de su marido. Ella afirma que tuvo mucha suerte para la época y que su apoyo fue fundamental a lo largo de su carrera. 

“Había que ser valiente. Tuve que sortear barreras increíbles, desprecio absoluto por muchas cosas. A veces los científicos podían ser muy egolatras, tuve muchos problemas con los varones. Primero era mal mirada porque era mujer y segundo porque para ellos me las daba de científica cuando era una profesora”, recuerda Ramírez, quien pese a todo agradece todos los desafíos que se le cruzaron.

Fue en agosto de 1999 a sus 53 años cuando María Eliana asumió inesperadamente la dirección del Museo Nacional de Historia Natural. No estaba segura, pero aceptó el desafío para fortalecer el área educativa y difundir el conocimiento científico. Fue difícil, pero modernizó el museo, promoviendo la ciencia, la cultura y la investigación de la biodiversidad nacional.

Maria Eliana en 2014 en uno de los últimos Congresos de Macro y Microalgas, organizado por la Sociedad  Chilena de Ficología, realizado en Viña del Mar, donde fue galardonada con el Premio a la Trayectoria  «Alfredo Llaña».

Dejó la dirección del museo en 2007, pero retomó su labor como investigadora y continuó con importantes expediciones. Contribuyó al enriquecimiento de las colecciones de algas marinas del museo y promovió la valoración del patrimonio biológico marino en varias regiones de Chile. 

Su trabajo se ha plasmado en una destacada colección de algas marinas en el Herbario Nacional y ha sido difundido en publicaciones científicas y eventos académicos nacionales e internacionales.  Aunque se jubiló en 2011, María Eliana sigue activa en la investigación, difusión del conocimiento y conservación del patrimonio científico del museo.

En total, María Eliana participó en más de 30 expediciones científicas en todo el territorio nacional, incluyendo la Antártida, Juan Fernández, Isla de Pascua, Tierra del Fuego, la Patagonia Argentina y las Islas Falklands. Además, por su labor educativa fue reconocida en un género de alga roja, llamado Ramirezia, y una especie nueva, Neosiphonia ramireziae, nombrados en su honor. Este reconocimiento evidencia su dedicación en la formación de las nuevas generaciones de científicos.

Hoy en día, a sus 74 años, María Eliana Ramírez es reconocida como una de las principales expertas en algas marinas en Chile y ha contribuido significativamente al conocimiento científico en este campo. Su valiosa labor y su dedicación a la investigación de las algas marinas han sentado las bases para futuros estudios y han abierto las puertas a nuevas oportunidades en el ámbito de la biología marina.

Su historia es un recordatorio inspirador de cómo la pasión, la determinación y la superación de obstáculos pueden llevar a grandes logros. Su contribución al mundo de la ficología es un legado duradero que continuará inspirando a futuras generaciones de científicos y biólogos marinos.

Últimas Historias