Francisca Berrocal, nacida y criada a orillas del Río Simpson y la única mujer guía de pesca con mosca

por Mar 30, 2023Destacados, Outdoor, Portada, Uncategorized

Ir a pescar no es solo ir a sacar truchas del agua, es una prática que invita a sumergirse en el paisaje y en el momento presente. Eso bien lo sabe Francisca Berrocal, la única guía mujer de pesca con mosca en la patagonia, lugar donde creció y que le enseñó desde el principio la importancia del respeto por la naturaleza. 

Cualquier día de pesca parte primero con un mate. Temprano por la mañana, un poco antes de que salga el sol, Francisca Berrocal introduce al grupo con el que saldrá, el día de pesca que tendrán por delante. Parte importante de la actividad consiste en estar muy atentos y observadores de lo que sucede alrededor, pese a que sacar un pez del agua parece el objetivo principal, para la guía es muchas veces la excusa para disfrutar de todo lo maravilloso del paisaje. 

“Siempre intento motivar y enseñarle a los clientes el entorno que los rodea, porque si bien el objetivo de ir a pescar es sacar la trucha, es también muy importante y relevante el entorno dónde estás, les muestro que hay montañas, que hay bosque o que el fondo del agua es precioso”, afirma Berrocal, quien es la única guía mujer de pesca con mosca en Chile. Como cualquier otro guía tiene que estar atenta a los movimientos de los peces, qué es lo que están comiendo, la calidad del viento, la temperatura del agua, la comodidad de sus clientes cuando están pescando, entre otras cosas.

Salir a guiar dice, es una experiencia intensa. Tiene 25 años y esta es su sexta temporada, pero aprendió a pescar cuando tenía apenas nueve. Nació y creció a la orilla del Río Simpson, su río favorito, lugar que le ha enseñado a nadar, a kayakear, a remar en balsa y a pescar. Según Francisca, en términos de pesca tiene muy buenas truchas y salmones, además de una escena geográfica increíble: bosques que lo acompañan de inicio a fin y desde aguas muy amigables a otras que no son tan fáciles.

Francisca Berrocal. Fotografía de Daniel  Casado. 

Si no estaba en Coyhaique en el río, estaba en el Lago General Carrera donde se trasladaba con su familia cada verano. Sus papás trabajaban en turismo y tuvo la suerte, afirma, de que le enseñaron a ella y a sus cinco hermanos el amor por la naturaleza desde muy chicos. Aprendió que un árbol no era solamente un árbol, sino que era un ser vivo que respiraba, la importancia del ciclo del agua y de una patagonia sin represas.

“La naturaleza es parte de mí, yo sin naturaleza a mi alrededor me vuelvo loca, no me siento feliz, la necesito para mi bienestar”, explica Berrocal, quien en una búsqueda por reencontrarse consigo misma decidió que la pesca con mosca era lo suyo. 

“Era un momento muy catastrófico, necesitaba conectarme conmigo misma y la naturaleza, necesito volver a ser yo, pensaba. El agua me brindó su magia y la posibilidad que siempre había tenido en mente, pero a la que nunca me había acercado porque era un mundo muy de hombres, pero justo en este momento en el que necesitaba tranquilidad y un lugar seguro, apareció la pesca con mosca en mi vida. Fue un momento muy lindo y agradezco a toda la gente y amigos que cuando les dije que quería aprender a pescar me dijeron que le diera con todo”, afirma la joven guía.

Francisca Berrocal. Fotografía de Daniel Casado.

Así aprendió y se enamoró de la disciplina, específicamente de la pesca con mosca, un tipo de señuelo que simula un insecto real que flota en la superficie del agua. Esta falsa mosca permite observar cuando la trucha se está por acercar para comérsela, lo difícil es ponerla en un lugar donde le resulte atractiva al pez. Es un momento de mucha tensión en el que la sutileza de los movimientos es clave. Para Francisca justo cuando el pez está por morder la mosca es que el peak de la ansiedad y el nerviosismo  evidencian su pasión por la disciplina.

La base de la pesca con mosca es intervenir lo menos posible las truchas , por lo que se utilizan anzuelos pequeños y se les quita la rebaba para no hacerles daño, entendiendo de todas formas que es un anzuelo que los agarra. “Otra cosa es que una vez enganchada la trucha en el anzuelo, el pescador debe sostener la trucha, pero se agarra con un chinguillo, que es como una red para que la trucha quede en el agua, así el guía manipula el pez sacándole el anzuelo y si el pescador quiere agarrar la trucha se tiene que mojar las manos y tomarla para la foto máximo 3-4 seg fuera del agua y luego se devuelve”, explica Francisca. 

Además de especializarse en pesca con mosca la guía estudió un bachillerato en estudios ambientales en la Universidad Austral y un biotécnico en medio ambiente en el IDMA. Como comentaba anteriormente, adentrarse en lo que se convirtió en su disciplina favorita al principio no fue una decisión fácil, era y es un mundo dominado por hombres. Sin embargo, insistió y pidió ayuda a sus amigos quienes les mostraron todos sus conocimientos en sus tiempos más difíciles.

Francisca Berrocal. 

Según Berrocal, este verano sus mismos compañeros le hicieron saber lo diferente y necesario que es tener a una mujer en el equipo. “Porque muchas cosas las piensas distinto o eres más sutil y tienes un ojo mejor para pensar y hacer tal cosa, es necesario tener estas dobles opiniones así que están muy contentos de trabajar conmigo y de poder mostrar y abrirle los ojos a más mujeres, de poder decirles vamos chiquillas se puede”. 

Para Francisca, otra de sus cosas favoritas de la pesca con mosca es que cualquiera puede hacerlo, niños, adultos e incluso personas con discapacidad. Incluso para motivar a más mujeres a unirse a la pesca con mosca, creó y se encuentra desarrollando, el ondinas fly fishing colective, un espacio que espera sea de encuentro para todas aquellas que quieran salir a pescar y disfrutar de los hermosos paisajes en los que la disciplina te obliga a sumergirse.  

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