Investigación entrega evidencia contundente sobre los efectos terapéuticos de los jardines sanadores en hospitales públicos de Chile
Un estudio realizado entre 2023 y 2025 por Fundación Cosmos y la Universidad Alberto Hurtado entregó evidencia contundente sobre el impacto positivo que tienen los jardines sanadores en la salud emocional, psicológica y fisiológica de pacientes y funcionarios en hospitales públicos del país.
La investigación evaluó a 183 personas (127 trabajadores de la salud y 56 pacientes) en ocho jardines sanadores instalados en recintos de Santiago de Chile (Región Metropolitana), como el Hospital San Borja, el Salvador y el Barros Luco, revelando mejoras significativas tras apenas 15 minutos de contacto con la naturaleza.
Cedida por Fundación Cosmos.
Uno de los hallazgos más llamativos se observó en la frecuencia cardíaca: los participantes registraron un promedio de 82,42 latidos por minuto antes de ingresar al jardín, cifra que disminuyó a 76,47 lpm durante la exposición al espacio natural.
Este descenso se asocia directamente a la activación del sistema nervioso parasimpático, responsable del descanso y la recuperación corporal. Aunque los valores aumentaron nuevamente al regresar al interior del hospital, se mantuvieron por debajo del nivel inicial, evidenciando un efecto regulador sostenido del contacto con la naturaleza.
El Dr. Rodrigo Quiroz, investigador principal y académico de la Universidad Alberto Hurtado, lo resumió de la siguiente manera: “Los jardines sanadores generan efectos positivos tanto en parámetros emocionales como fisiológicos. Esta evidencia abre una oportunidad concreta para integrar la salud ambiental en las estrategias de cuidado hospitalario”.
Cedida por Fundación Cosmos.
La investigación también reportó cambios relevantes en el estado emocional, medidos a través de la reconocida escala PANAS. Ocho de diez emociones positivas -entre ellas “optimista”, “fuerte”, “atento” e “inspirado”– aumentaron significativamente después del uso del jardín.
Por otro lado, emociones negativas como “nervioso”, “temeroso”, “avergonzado”, “hostil” o “intranquilo” disminuyeron de manera evidente. Lo interesante es que estos efectos favorables se mantuvieron incluso tras el retorno a las actividades habituales, evidenciando un beneficio emocional que perdura más allá del momento de uso.
Lo interesante es que estos efectos favorables se mantuvieron incluso tras el retorno a las actividades habituales, evidenciando un beneficio emocional que perdura más allá del momento de uso
En términos de bienestar psicológico, los jardines sanadores mostraron avances notables en los cuatro factores evaluados por la Escala de Restauración Ambiental (EPRA-R), un instrumento diseñado para evaluar la percepción subjetiva de las personas sobre las cualidades restauradoras de un ambiente.
- Alejamiento, o la capacidad de generar descanso mental y desconexión del estrés.
- Fascinación, que capta la atención sin esfuerzo mediante estímulos naturales.
- Extensión, la percepción de un entorno amplio y coherente que invita a explorar.
- Compatibilidad, el grado en que el entorno se ajusta a las necesidades de las personas.
Cedida por Fundación Cosmos.
Todos los factores aumentaron de manera significativa tras la breve estadía en el jardín, reforzando la idea de que la naturaleza actúa como un soporte restaurativo profundo, incluso en contextos clínicos altamente demandantes
Desde 2014, Fundación Cosmos ha impulsado la creación de 19 jardines sanadores terapéuticos en hospitales y residencias de salud, muchos de ellos en unidades de salud mental. Su trabajo se basa en metodologías participativas que buscan instalar estos espacios como una infraestructura estable dentro del sistema de salud.
Para su director ejecutivo, Diego Urrejola, “este estudio confirma con evidencia clara que los jardines sanadores son una herramienta eficaz para apoyar la sanación física y emocional. Su incorporación debe transformarse en una política pública que integre la naturaleza como un componente estable de la infraestructura hospitalaria en Chile”, sostuvo.
Cedida por Fundación Cosmos.
Más allá de los datos, el estudio recogió también percepciones cualitativas que refuerzan los resultados. Profesionales de distintos recintos valoraron los jardines como espacios terapéuticos capaces de romper el encierro, disminuir tensiones, ofrecer estímulos sensoriales positivos y fortalecer la dimensión humana del cuidado. Para muchos, estos espacios permiten “respirar”, “descomprimir” y “recuperar claridad” en medio de jornadas desgastantes.
Los hallazgos son claros: la naturaleza no es un adorno dentro del hospital, sino una herramienta clínica complementaria que contribuye al bienestar integral de quienes habitan estos espacios. Los jardines sanadores muestran que pequeñas intervenciones -un árbol, el sonido del viento, una sombra fresca- pueden tener un impacto profundo en la salud humana, recordando que el bienestar también se cultiva al aire libre.
Cedida por Fundación Cosmos.
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Con un cuchillo pequeño, una canasta de mimbre, un sombrero para el sol y un cigarro entre los labios, así salen cada día de jornada, desde hace más de 15 años, Kathy y Juana a recolectar este hongo.
Antes de su comercialización, el hongo no era muy conocido popularmente. En Melipeuco, madres o abuelas recolectaban esta especie de vez en cuando para almuerzos o comidas, pero en general pasaba casi desapercibido.
Todo ello cambió cuando aumentó la popularidad y valor de este hongo. Hoy en día, es parte importante de los ingresos anuales de más de 20 familias de la comuna. Este tipo de hongo está presente en todas las zonas templadas del mundo, sin embargo, Chile es uno de los principales exportadores de este hongo.
Su fructificación ocurre durante unas pocas semanas de la primavera, especialmente desde fines de septiembre hasta noviembre, entre las regiones de O’Higgins y Magallanes.
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