Isabel Lorca: «Transformé el dolor en fuerza y eso me ayudó a pedalear hasta el fin del mundo»

por Feb 15, 2024Destacados, Outdoor, Portada

Tormentas, nieve, crisis hídrica, incendios y fuertes lluvias. En su travesía por las once regiones sureñas del país Isabel ha visto de todo, pero nada la ha detenido. Después de perder a uno de sus más grandes seres queridos, partió en una aventura que hoy inspira a miles. 

“Literalmente transformé el dolor en fuerza y eso me ayudó a pedalear hasta el fin del mundo”. 

Isabel Lorca Benavides tiene 28 años, es egresada de Derecho y nacida y criada en Cerro Navia. Hace tres años que comenzó a pedalear por Chile y hasta el día de hoy lleva recorridas las 11 regiones sureñas del país. Cuatro de ellas las recorrió completas:  pasó por cada una de sus comunas con su bicicleta.

Isabel en la ruta San Ignacio – El Carmen / Provincia de Diguillín, Región del Ñuble. Fotografía de Isabel Lorca.

Desde que era muy pequeña su familia la inspiró a involucrarse en el mundo del ciclismo. Se acuerda perfecto de cuando tomaban once todos juntos y veía cómo su tío se preparaba para pedalear varios kilómetros para llegar a su trabajo. También sus abuelos maternos, sus grandes referentes, se conocieron gracias a la bici. Su tata tenía una rutera y su abuela una de paseo celeste. 

Sus grandes inspiraciones la llevaron a elegir la bicicleta como medio de transporte. Así fue que cuando entró a la universidad trabajó mucho para comprarse la suya propia y poder ir a estudiar en ella. Lamentablemente en 2018 con la muerte de su abuela, María Isabel Espinoza Ortiz, la ciclista- quien usa su segundo nombre por gusto y honor a ella- cayó en una depresión muy grande y dolorosa. 

“Soy una persona muy sensible. Todo lo que vivo me afecta demasiado por eso intento que cada experiencia sea hermosa y llena de alegría. De esa manera he podido alejarme de la depresión a través del deporte y transformar la pérdida de mi abuela en un recorrido que mantiene vivo su recuerdo”, afirma Isabel, quien usa su segundo nombre legal hace 10 años por gusto y honor a quien la crió. 

Así fue como inspirada en su familia, el ciclismo la empujó a salir adelante y hoy Isabel es también conocida como Atisbo. “Significa “señales”, son las señales que me conectan con mi abuela y mi familia. Atisbos de amor”, explica.

Con este nombre abrió su perfil de Instagram donde retrata cada una de sus aventuras y que, sin quererlo, comenzó a inspirar a muchas mujeres y hombres a seguir sus pasos. A través de su plataforma entrega tips de viajes y consejos cleteros de todo tipo. Hoy su comunidad tiene más de 176 mil seguidores, prueba de que su constancia y dedicación la han llevado lejos. 

Isabel en su paso por Tierra del Fuego. Fotografía de Isabel Lorca.

“Mis regiones favoritas hasta el momento son la Región de Magallanes, la Araucanía y la de O’Higgins, no las elijo por sus paisajes- aunque indudablemente son regiones hermosas- pero las elijo porque me han marcado con enseñanzas, su gente han sido maestros para mi vida y me han demostrado la generosidad de mi gente chilena”, asegura la ciclista.

En su experiencia recorriendo, Atisbo explica que lo desafiante y gratificante van muy de la mano, especialmente cuando se trata de conocer a personas que le abren las puertas de su casa para alojar. Como mujer que viaja sola hace un gran voto de confianza cada vez que entra al hogar de alguien nuevo. Sin embargo, afirma que ha tenido mucha suerte de siempre coincidir con personas muy buenas. 

Otro gran desafío es el clima. Se ha enfrentado a vientos extremos, tormentas, nieve, a la crisis hídrica de nuestro país, incendios y fuertes lluvias. Ha sido toda una odisea para la joven ciclista, pero ha salido ilesa de todo. Le agradece a Dios y a su abuela por cuidarla en el viaje.

Isabel en la ruta El Carmen – Cabrero / Provincia del biobio, Región del Biobio. Fotografía de Isabel Lorca.

“Con la bicicleta no se va ni muy rápido ni muy lento. Vas con la velocidad precisa para ver como cae el agua de la vertiente, para mirar al hermoso escarabajo tornasol, para ver a los animales alrededor. Te da el tiempo necesario para conectarte con la madre, esa naturaleza que te abraza o te revuelca. El cicloviaje es conexión: conmigo misma, con el entorno, con todo”. 

Isabel espera de aquí en adelante completar toda la etapa sur de Chile, desde la Región de Ñuble hasta Magallanes. Una vez completada la travesía volverá a casa a trabajar en todo lo que pueda para juntar el dinero posible para irse a completar por fin la etapa norte del país.

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