Isla creada con conchas de mejillones es el nuevo hogar de aves en peligro de extinción

por Abr 28, 2023Destacados, Medioambiente, Portada

Ante la pérdida de ecosistemas costeros, implementar soluciones basadas en la naturaleza se hace más necesario que nunca. Una isla creada con restos de mejillones nos da el ejemplo desde el otro lado del mundo. 

La fundación italiana Mar Mediterráneo y Costa (MEDSEA), una organización sin fines de lucro que se dedica a la promoción de la protección y el desarrollo sostenible de los ecosistemas costeros, junto con Nieddittas, la marca que controla toda la cadena de cultivo de mejillones en el Golfo de Oristano, están liderando un proyecto centrado en la reutilización de conchas de mejillón de una forma nunca antes vista.

Islas recicladas, sí. Hemos visto proyectos así. ¿Pero una isla creada completamente de conchas de mejillones? El proyecto de MEDSEA y Niedditas va más allá en lo que respecta a la cooperación en la protección del medioambiente.

El islote artificial, ubicado en el estanque de Corru Mannu del sitio Ramsar de Corru S’Ittiri, Stagni di San Giovanni y Marceddì del Golfo de Oristano tiene el objetivo de apoyar el poblamiento y nidificación especies de aves en peligro de extinción. Además, las conchas de mejillones son capaces de absorber dióxido de carbono por lo que pueden considerarse un sumidero neto de carbono y lo que lo hace un gran ejemplo de solución basada en la naturaleza.

Islote creado a partir de conchas de mejillones. Fotografia de la Fundación MEDSEA.

La isla tiene forma ovoide y mide alrededor de 20 metros de largo, 7 metros de ancho y 2 metros de altura, y una elevación de aproximadamente 50 cm por encima del nivel medio del mar. Está casi completamente sumergido en el agua y está compuesto por 2000 sacos de yute llenos de conchas de mejillón, deshechos estratificados y compactados gradualmente para crear una superficie estable y transitable. 

Los sacos fueron posicionados manualmente con la ayuda de un bote para el transporte y dos buzos para la coordinación de las actividades de posicionamiento a unos 50 metros de tierra firme. La capa superior del islote consiste en una mezcla de conchas trituradas, mejillones y lino fino para hacer que la superficie sea acogedora para los huéspedes del islote.

Tan solo en un par de semanas especies como el Charrán chico (Sternula albifrons), el Charrán patinegro (Thalasseus sandvicensis), la Gaviota rosada (Chroicocephalus genei), el Charrán común (Sterna hirundo) y  el Cavaliere d’Italia (Himantopus himantopus) comenzaron a anidar en el islote. Las tres primeras especies están en peligro de extinción o en una situación vulnerable  según la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), por lo que estos primeros resultados son muy esperanzadores.

El islote en medio del humedal Corru Manu en el Golfo de Oristano. Fotografía de la Fundación MEDSEA.

Es importante destacar que Corru Mannu, es un humedal de alto valor, que en los años 70 fue incluido en la lista de humedales de importancia internacional según la convención de Ramsar. 

“En la medida que sea un ambiente sin amenazas ni perturbaciones, como las que normalmente se encuentran en ecosistemas costeros, va a ser exitoso los distintos momentos del ciclo de las aves playeras como su reproducción, y alimentación y descanso, sobretodo para aquellas que migran. Entonces si el proyecto genera hábitat y además tiene controlada las perturbaciones debiera funcionar bien sobre todo en el contexto de que el cambio climático y el aumento del nivel del mar hace que las superficies de las playas se estén reduciendo”, afirma Franco  Villalobos, coordinador de proyectos en el programa de aves acuáticas y humedales de la ROC.

El Golfo de Oristano, como la mayoría de las áreas costeras del mundo, se verán afectadas por el aumento del nivel del mar a causa del cambio climático, lo que posiblemente provocará inundaciones costeras, erosión de las playas y la degradación de los hábitats naturales. Tal es el caso de la isla de Mal di Ventre, situada en el Golfo y la que ha perdido una parte significativa de su superficie debido a la erosión costera.

“Con el islote artificial recuperamos los residuos que se convierten en recurso desde una perspectiva de economía circular «azul» y mejoramos las condiciones para conservar la biodiversidad de estas cuencas fundamentales -los humedales- que albergan el 40 por ciento de todos los seres vivos especies animales y vegetales de nuestro planeta”, afirmó Alessio Satta, presidente de la fundación MEDSEA.  

Nieddittas estará a cargo de la protección del islote, junto con MEDSEA se aseguraron de que la distancia entre el proyecto y los vehículos y personal de trabajo, pasen sin perturbar la delicada fase de anidación. La carretera adyacente al banco más cercano facilita la observación y control de las estructuras debido a su fácil detección. Además, se utiliza el proyecto para acciones de divulgación y educación ambiental, presentando el territorio como un auténtico laboratorio naturalista al aire libre.

Charrán patingero, especie en peligro de extinción.

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