¿Los hongos psicodélicos impulsaron la evolución de nuestro cerebro?

por May 10, 2023Destacados, Naturaleza, Portada

Hoy en día la psilocibina que producen algunos hongos se usa para tratar enfermedades como la depresión, la ansiedad e incluso la adicción. Su efecto en el cerebro humano ha llevado algunos afirmar que fueron claves en el desarrollo de la conciencia humana, algunos lo cuestionan, pero otros no lo descartan.

El interés por la evolución humana se remonta a muchísimos años atrás cuando filósofos griegos como Aristóteles y Platón, debatían sobre el origen de la vida y la naturaleza humana. Sin embargo, fue recién a mediados del siglo XIX con la teoría de la evolución por selección natural de Charles Darwin, que la forma en que se entendía la vida en la Tierra cambió para siempre y la cual sentó las bases para el estudio científico de la evolución humana.

Hoy en día, después de casi dos siglos más tarde, la fascinación por entender  la evolución humana sigue intacta y es cada vez mayor. Científicos de todos los tiempos y diferentes áreas han tratado de comprender nuestra historia como especie y cómo hemos llegado a ser lo que somos hoy en día.

En esa búsqueda, el mundo de los psicodélicos no se quedó callado. Tal es el caso de la hipótesis de la Teoría del Mono Drogado, propuesta por Terence McKenna, pensador y escritor estadounidense, famoso por sus exploraciones en el ámbito de la conciencia y la experiencia psicodélica.

Amanita Muscaria, hongo psicoactivo que produce psilocibina. Fotografía de banco de fotos de uso gratuito.

McKenna se graduó en el Tussman Experimental College de la Universidad de California-Berkeley y, a través de sus extensos escritos, presentó por primera vez a Occidente los psicodélicos DMT y ayahuasca.

La Teoría del Mono Drogado se presentó por primera vez en el libro de McKenna de 1992, Food of The Gods. En esta obra, el botánico sostiene que nuestro ancestro Homo erectus comenzó a consumir Psilocybe cubensis como parte de su dieta y que este simple acto podría haber cambiado profundamente el cerebro de nuestros ancestros.

El influyente psiconauta fundamentó su teoría en los potenciales efectos de los hongos psicodélicos, que fueron mencionados en estudios realizados en las décadas de los 60 y 70 por personas como Roland L. Fischer. Gracias a sus estudios, Mackenna propuso en su teoría que los efectos de la psilocibina que estimulan la agudeza visual, la actividad sexual y las experiencias extáticas/visionarias influyeron en la búsqueda de alimento de los homínidos, la sensibilidad a la comunidad, así como las preocupaciones religiosas y espirituales. 

También argumentó que la presencia de psicodélicos en la dieta humana primitiva impulsó la rápida reorganización de las capacidades de procesamiento de información del cerebro al catalizar el surgimiento de la conciencia y el lenguaje autorreflexivos.

Ilustración hecha por @negroyarur & @arterootz

Pero ¿Esta teoría realmente está cercana a explicar el surgimiento de la conciencia humana? Esta hipótesis no recibió demasiada atención y es cuestionada por los científicos. 

En el documental Fantastic Fungi, el hermano de Terrence McKenna, Dennis McKenna, explica con más detalle la lógica de la teoría:

“No es tan simple decir que comieron hongos de psilocibina y de repente el cerebro mutó, creo que es más complejo que eso, pero creo que fue un factor. Fue como un software para programar este hardware neurológicamente moderno para pensar, para tener cognición, para tener lenguaje: porque el lenguaje es esencialmente sinestesia. El lenguaje es la asociación con un sonido aparentemente sin sentido, excepto que está asociado con el complejo de significado.”

Pero pese a los cuestionamientos, la teoría de Mackenna no es descartada completamente por algunos investigadores, quienes sugieren la necesidad de un entendimiento más profundo de la misma.

Ilustración por Eliana Vera @amanita_amapola

En el estudio Psychedelics, Sociality, and Human Evolution, los antropólogos José Manuel Rodríguez Arce y Michael James Winkelman, reconocen lo simplista y ciertamente falso del relato de la evolución humana de McKenna, en el que supuestamente el uso de psilocibina por sí solo condujo inevitablemente a la aparición de los patrones cognitivos, comunicativos y cooperativos característicos de las poblaciones humanas modernas. 

“La entrada de los homínidos en el nicho sociocognitivo no puede explicarse en términos de un solo factor causal, un avance adaptativo crítico (p. ej., bipedestación, uso de herramientas, cocinar o incluso uso psicodélico), sino a través de ciclos de retroalimentación positiva entre varios aspectos de la vida de los homínidos, un complejo adaptativo que involucra características novedosas o muy exageradas de nuestro linaje”, afirman los autores.

Es desde está perspectiva multifactorial y coevolutiva, que Arce y Winkelman argumentan que los psicodélicos desempeñaron un papel importante en la adaptación y evolución humana. 

Su artículo presenta un modelo de utilización adaptativa de psicodélicos basado en perspectivas homeostáticas y de instrumentalización que explican las posibles ventajas selectivas otorgadas por los psicodélicos a los homínidos y humanos arcaicos. 

Los autores concluyen que la ingesta de psilocibina podría haber proporcionado utilidad homeostática a nuestros antepasados durante el avance hacia un nicho sociocognitivo al haber aumentado la adaptabilidad al contexto del estilo de vida cooperativo, por ser «instrumentos» que mejoran el desempeño de comportamientos como “manejar la angustia psicológica y tratar problemas de salud; mejorar la interacción social y las relaciones interpersonales; facilitar las actividades rituales y religiosas colectivas; y para mejorar la toma de decisiones en grupo”.

La sugerencia presentada es que los psicodélicos apoyaron la elaboración de entornos construidos socialmente, que involucran rituales colectivos, actividades sincrónicas y orientación por parte de líderes prosociales, que pudieron haber persistido incluso si la instrumentalización psicodélica ya no fuera una parte activa del repertorio de comportamiento de los homínidos. 

Esto significaría que la instrumentalización psicodélica sí actuó como un factor habilitador en el desarrollo del nicho sociocognitivo humano al mediar en la expansión de las alteraciones rituales de la conciencia, la curación, la vinculación social y las actividades de toma de decisiones que, a su vez, aceleraron el ritmo de componentes biológicos clave de la sociabilidad como la cognición, y las habilidades de comunicación.

Fuentes: Rodríguez Arce JM and Winkelman MJ (2021) Psychedelics, Sociality, and Human Evolution ; The Stoned Ape Theory: Pseudoscience or Psychedelic Oirigin of Modern Man? en Psychedelic Spotlight.

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