Orcas, ni ballenas ni asesinas

por Jul 21, 2023Destacados, Medioambiente, Naturaleza, Portada

Los delfines más grandes del mundo no están ni cerca de ser  «ballenas asesinas». Su inteligencia, sorprendente comportamiento social y su relevancia ecológica en los océanos, desmitifican las creencias erróneas entorno a este mamífero marino amenazado. 

Hace un par de meses, la orca Gladis se hizo famosa en internet luego de causar destrozos e incluso hundir yates en las costas españolas. Sus andanzas se tradujeron en una avalancha de memes en redes sociales que contribuyó a amplificar la falsa creencia de la orca como una ballena asesina y vengativa, que ataca de forma intencionada para hacer daño a las embarcaciones. 

Pero la verdad es que las orcas no son ballenas, ni asesinas

Fotografía de Andre Estevez.

El delfín más grande del mundo

A pesar de ser conocidas por el nombre de ballenas asesinas, las orcas (Orcinus orca) no son ballenas. Pertenecen a la familia Delphinidae, es decir son como primas hermanas de los delfines, lo que las convierte en los delfines más grandes del mundo.

Las orcas pueden alcanzar tamaños impresionantes. Los machos suelen ser más grandes que las hembras, y su longitud puede variar entre 6 y 9 metros. En cuanto al peso, los machos pueden llegar a pesar hasta 6-7 toneladas, mientras que las hembras generalmente son un poco más pequeñas y pesan alrededor de 3-4 toneladas.

La familia Delphinidae incluye a los delfines oceánicos y comprende una gran variedad de especies, algunas de las cuales se llaman delfines y otras se llaman marsopas, pero todas pertenecen a la misma familia.

Aunque la orca es mucho más grande que la mayoría de los delfines, comparte muchas características con ellos, lo que indica una relación evolutiva cercana. Algunas de estas características compartidas incluyen: 

1. La forma del cuerpo: La orca y otros delfines tienen cuerpos aerodinámicos y fusiformes que les permiten nadar rápidamente y con eficiencia en el agua.

2. Aletas: Poseen aletas pectorales y dorsales, características típicas de los delfines.

3. Cola: Tienen una cola o aleta caudal que se mueve verticalmente, lo que les permite impulsarse en el agua.

4. Cerebro y comportamiento: Las orcas y los delfines son conocidos por su inteligencia y comportamientos sociales complejos. Tienen cerebros altamente desarrollados y son capaces de comunicarse y coordinarse en grupos para cazar y resolver problemas.

5. Alimentación: Tanto las orcas como otros delfines son depredadores que se alimentan de una variedad de presas, como peces, calamares y otros mamíferos marinos.

Estos magníficos animales son depredadores altamente eficientes y se encuentran en casi todos los océanos del mundo, desde las frías aguas polares hasta las cálidas aguas tropicales. 

Además, son conocidos por su inteligencia, habilidades de caza en grupo y comportamientos sociales complejos, lo que los convierte en una especie fascinante y estudiada por los biólogos marinos.

 

Grupo de orcas en Lofoten. Fotografía de Chris Amos.

Sociales e inteligentes, pero no asesinas

El término «ballena asesina» se originó en la historia de la caza de ballenas, cuando los balleneros observaron a las orcas cazando y alimentándose de ballenas más grandes, como las ballenas azules. Al ver estas escenas de depredación, los balleneros las llamaron «ballenas asesinas» debido a su aparente agresividad y capacidad para matar animales mucho más grandes que ellas mismas.

Las orcas son depredadores muy inteligentes y sociales, y a menudo cazan en grupos cooperativos para aumentar sus posibilidades de éxito en la caza. Algunas poblaciones de orcas, como las que se encuentran en la región de Alaska y Columbia Británica, son conocidas por desarrollar técnicas de caza especializadas y transmitirlas culturalmente de una generación a otra.

A pesar de su nombre, las orcas no representan un peligro significativo para los seres humanos en su medio natural. Hasta el día de hoy, no hay registros de que una orca viviendo en libertad haya matado a un humano.

Las orcas, por otro lado, son mamíferos altamente sociales e inteligentes. Forman grupos sociales cercanos llamados «pods», compuestos principalmente por familiares. Mantienen lazos fuertes con sus madres y otros miembros del pod durante toda su vida. Además, trabajan juntas en caza cooperativa, utilizando estrategias elaboradas para capturar presas más grandes. 

Son animales también muy comunicativos, emiten una variedad de sonidos para mantener la cohesión del grupo, dentro del cual puede existir una jerarquía social basada en la edad y habilidades. También interactúan con otros pods en ocasiones. 

Además, las orcas son depredadores tope, lo que significa que ocupan el puesto más alto en la cadena alimentaria marina, lo que las convierte en piezas clave para mantener el equilibrio en los ecosistemas marinos.

Fotografía de Iván Stecko.

Una especie amenazada

El estado de conservación de las orcas varía según la población y la región, pero en general, algunas poblaciones de orcas están amenazadas o en peligro debido a diversos factores.

Las amenazas a las que se enfrentan van desde la contaminación del agua, la disminución de sus presas debido a la sobrepesca, la pérdida de hábitat hasta el ruido submarino generado por el tráfico marítimo. Estos factores pueden afectar su supervivencia y bienestar.

Además, uno de los problemas más polémicos relacionados con las orcas es su cautiverio en parques acuáticos, los cuales han tenido graves consecuencias para su salud física y mental. En esta nota, revisamos la vida de algunas orcas que han muerto en cautiverio y cómo el no poder realizar comportamientos naturales ha impactado enormemente en su comportamiento psicológico y físico. 

El cambio climático y el calentamiento de los océanos también pueden afectar a las orcas y su disponibilidad de presas, así como a sus hábitats.

Afortunadamente, existen esfuerzos de conservación en marcha para proteger a las orcas y su hábitat. Estos esfuerzos incluyen la creación de áreas marinas protegidas, la implementación de regulaciones para reducir la contaminación y el fomento de prácticas pesqueras sostenibles.

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