«Si yo partí con guantes de lana, entonces todos pueden lograr lo que sea»: el inspirador legado del deportista nacional Luis Andaur

por Mar 14, 2024Destacados, Outdoor, Portada

Con guantes de lana y una bicicleta sin suspensión, Luis Andaur desafió las montañas más altas del mundo. Su historia de superación y valentía inspira a todos a perseguir sus sueños, recordándonos que el verdadero límite está en nuestra determinación. Conoce la increíble odisea del deportista chileno y el impacto que deja en el mundo.  

Luis Andaur, nacido en Santiago Centro pero criado desde los 5 años en La Cisterna, siempre fue un espíritu inquieto en un entorno urbano. Desde temprana edad, se sintió atraído por las pequeñas maravillas que la naturaleza le regalaba en la ciudad, recuerda perfecto cómo en el colegio pasaba horas observando cuncunas y lagartijas. Esta conexión innata con el mundo natural se convirtió en su brújula y lo llevaría por un camino que pocos de su entorno habían explorado.

A pesar de no tener antecedentes familiares en el amor por los animales y el deporte, Luis fue el primero en su familia en sentir una profunda conexión con la naturaleza. Sus padres, inicialmente sorprendidos y algo defraudados por sus elecciones académicas, lo vieron seguir una carrera poco convencional al estudiar biología, luego educación física y finalmente periodismo. Pero para Luis, estos estudios no eran simplemente teóricos; eran los cimientos sobre los cuales construiría una vida llena de aventura, desafío y compromiso.

Fue en los años 80 cuando la bicicleta se convirtió en su gran pasión. Las congestiones del tráfico de Santiago lo empujaron a buscar la libertad y la velocidad sobre dos ruedas. «Un día me fui en bici a la universidad y me la robaron», recuerda. Nunca se imaginó que ese hecho lo llevaría a la cumbre más alta de América.

En ese minuto Andaur no tenía forma de comprarse otra, los recursos no alcanzaban pero la necesitaba mucho para seguir moviéndose. Determinado a seguir pedaleando, le hizo una oferta a Oxford: subir el Aconcagua a cambio de una bicicleta nueva.

Batir un récord mundial con nada más que determinación y guantes de lana

Así fue como en 1990, a la edad de 22 años, decidió desafiar la montaña de 6.962 msnm en una bicicleta que ni siquiera tenía suspensión. Solo con lo esencial, se lanzó  sin un peso para la comida, dependió de los sobres que dejaba la generosidad ocasional de otros montañistas.

«Estuve cerca de un mes en el cerro, recuerdo que tenía guantes de lana hechos por mi mamá«, relata Luis con emoción al recordar el desafío. «Las temperaturas caían a los 20 o 30 grados bajo cero, el viento cortaba como cuchillo y mi carpa se desmoronaba. Un montañista méxicano murió ese día en el campamento”.

El día del ataque final, cuando estaba listo para alcanzar la cumbre, descubrió con angustia que su bicicleta había desaparecido. La expedición cercana se había llevado su único medio de transporte. Con determinación inquebrantable, descendió al campamento base y, agotado pero sin rendirse, subió todo de nuevo.

Partió desde los 4 mil metros a las 8 de la mañana cuando salía el sol. «Hubo una ventana de buen tiempo que tuve que aprovechar», recuerda. «Llegué a las 3 de la tarde arrastrando mi bicicleta al hombro, estaba agotado”. Una vez alcanzada la cumbre, comenzó el descenso en bicicleta, el 90% del Aconcagua lo bajó en ella .

Luis en la cima del Anconcagua en 1990 a los 22 años. Foto de Luis Andaur.

Al otro día y con luna llena llegó pedaleando a la puerta de su casa en La Cisterna, el recibimiento fue más allá de sus expectativas. «Todos me decían: ‘¡Hiciste una hazaña increíble!’ Y en ese momento, supe que había logrado algo único», afirma Andaur.

Fue así como está audaz aventura no solo le dio una nueva bicicleta, sino que también lo catapultó al mundo del deporte extremo. Los años siguientes subiría el Nevado Ojos del Salado, el Incahuasi y el Aconcagua por segunda vez.

Un espíritu aventurero por el mundo

En sus siguientes aventuras, el deportista siguió llevando su espíritu aventurero por el mundo, explorando lugares remotos en Sudáfrica, Uganda, Kenia e Indonesia mucho antes de que estos destinos fueran destinos populares entre los viajeros. En Venezuela, tuvo un encuentro inolvidable con una anaconda gigante en su hábitat natural, una experiencia que lo llevó a actuar en defensa de estas impresionantes criaturas.

Luis en su bicicleta en la montaña de La Mesa en Sudáfrica el año 2000. Foto de Luis Andaur.

Luis con dragones de comodo en una isla de Indonesia. Foto de Luis Andaur.

En 2018, mientras exploraba Uganda, una experiencia marcó un punto de inflexión en su carrera. Al ver cómo los niños estaban muriendo de malaria en una escuela local, Luis y sus compañeros de expedición cambiaron el rumbo de su viaje. Reunió recursos y esfuerzos con sus compañeros de colegio y transformó su expedición en una misión de ayuda humanitaria. Hoy, esa misma escuela tiene un 90% de asistencia y acceso a agua potable, gracias al compromiso y la acción de Luis y su equipo.

Luis con los niños de la escuela en Cerinya, Uganda. 

Salvarse de la muerte y seguir adelante 

Sin embargo, la vida de Luis no ha estado exenta de desafíos. En 2023, una trombosis bilateral lo llevó al borde de la muerte, perdiendo uno de sus pulmones en el proceso. Pero su espíritu indomable y su determinación lo ayudaron a recuperarse rápidamente. «Al cuarto día ya estaba bien y al quinto me mandaron a mi casa, me puse a nadar y me puse a correr. Fue impresionante», relata con humildad.

Ahora, después de una vida llena de logros, desafíos y aventuras, Luis se retiró de la televisión. Deja un legado de valentía, pasión y compromiso con el mundo natural, pero su influencia va más allá de sus hazañas deportivas. A través de exposiciones fotográficas y charlas inspiradoras, ha buscado inspirar a otros a conectarse con la naturaleza y actuar para protegerla.

Su mensaje para las generaciones futuras es claro: «Falta dar un paso más. Jugársela más. Si yo partí con guantes de lana, entonces todos pueden lograr lo que sea y  quiero que mi legado cause un impacto». En un mundo cada vez más desconectado de la naturaleza, la historia del deportista Luis Andaur quedará grabada en la historia del país, recordándonos la importancia de explorar, desafiar límites y proteger nuestro hogar más preciado: la Tierra.

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