Siguiendo las huellas de Cousteau: Juan Antonio Romero y su compromiso de 35 años con la conservación marina, desde el Calypso hasta la Patagonia

por Nov 19, 2023Destacados, Medioambiente, Naturaleza, Portada

Juan Antonio Romero, un apasionado defensor del océano con más de 35 años de experiencia, ha dejado una huella significativa en el ámbito de la conservación marina. Desde su viaje abor del Calypso hasta los rincones inexplorados de la Patagonia y la Antártica, su carrera ha sido una odisea dedicada a la preservación de los océanos y la divulgación científica.

Una vida de aventuras marinas

Romero, biólogo marino y cineasta español, comenzó su carrera en el Museo Oceanográfico de Mónaco y posteriormente se unió al equipo del Capitán Jacques Cousteau a bordo del Calypso en expediciones a Indonesia y Borneo. A los 29 años, se convirtió en Curador General del Genova Aquarium en Italia, dirigiendo además su propia serie de televisión italiana, «Linea Blu» en RAI 1.

A lo largo de su carrera, ha contribuido a producciones notables como «Blue Planet», «Planet Earth» y «Predators» para la BBC, así como producciones para Discovery Channel y National Geographic. Después de dirigir varios acuarios alrededor del mundo, incluidos el Acuario Marino Nacional del Reino Unido y el Acuario de Sevilla en España, actualmente es el director gerente de la Fundación Azul Marino en Valencia, España.

Descubriendo los tesoros submarinos de la Patagonia 

Durante este año, Juan Antonio fue parte de tres expediciones en Chile que lo llevaron a descubrir las profundidades de la Antártica y la Patagonia Norte. Pese a que ya había estado en el continente blanco, esta fue la primera vez en su larga carrera en la que conoció las profundidades de nuestro mar patagónico. 

La primera expedición fue parte del Archive Ocean Geographic Society en la Antártica, seguida por la exploración de los bosques de algas en la Patagonia. En este último viaje, Juan descubrió su admiración por la belleza natural de la región, especialmente los bosques de algas de Kelp.

“Fue una experiencia fascinante, yo creo que lo que más me entusiasmó, aparte del Kelp, fue poder bucear en  lugares completamente inexplorados”, cuenta Romero. La expedición de la que formó parte tenía el objetivo de sumergirse en el agua para mapear e identificar zonas de interés. Esto les permitirá a los exploradores volver y filmar con más tiempo.

La fuerza impulsora detrás de su participación en la región fue el proyecto de su amigo el chileno Max Bello, director de Mission Blue Chile y quien lo invitó a unirse a iniciativas lideradas por Sea Legacy y Blue Marine. 

“Me encontré con un agua fría con corriente, colores de todo tipo, corales, esponjas, gorgonias, cangrejos, pulpos: puedo estar horas contando de todo lo que se ve, porque es fantástico. Todos piensan que es el trópico donde se encuentran colores y paisajes fantasticos en el mar. Nadie piensa que, estando en el agua, con una montaña nevada de fondo, con corriente y agua fría se puede encontrar un paraíso de colores”, afirma el biólogo.

Además, Romero no solo se sumergió en las profundidades del océano; también lo hizo en las comunidades locales de la Patagonia. Mencionó la riqueza de la experiencia humana al compartir con las comunidades, apreciando la organización y la historia de la evolución de la región. Esta conexión personal añade una dimensión única a su trabajo, reconociendo la importancia no solo de proteger los ecosistemas submarinos, sino también de colaborar con las comunidades locales.

1. Juan Antonio Romero en acción en la Antártica. 2. Parte de lo que fue una de las expediciones en la Patagonia. Fotografías de Fundación Patagonia Azul.

Conservación marina en Chile: un ejemplo para el mundo 

Si se le pregunta cómo se podría aplicar lo que ha aprendido de sus experiencias internacionales en conservación marina en Chile, Romero responde que por el contrario – todos los esfuerzo que se han hecho en nuestro país – son los que deberían ser exportados al resto del mundo.

“De los últimos foros en los que he estado, siempre sale como ejemplo Chile, como uno de los países que tiene una conservación marina más grande con  50%”, asegura. Aunque señala la paradoja de que la mitad de la población vive en el valle central, alejada de la costa, subraya la importancia de hacer que la conservación marina sea accesible para todos.

Max Bello y Juan Antonio Romero. Fotografías de Fundación Patagonia Azul .

Desafíos y oportunidades para la conservación marina

Una de los aspectos claves en la conservación marina para Juan Antonio, es la importancia de la comunicación, mencionando la realización de documentales y cortometrajes para crear conciencia sobre la riqueza marina de la región. Su fundación, Azul Marino, se centra en proyectos locales e internacionales, utilizando la comunicación como una herramienta clave para la conservación.

Juan Antonio Romero reconoce los desafíos que enfrenta la conservación marina, desde la contaminación hasta el cambio climático. Sin embargo, destaca la capacidad del océano para regenerarse y la importancia de crear reservas marinas para proteger y preservar los ecosistemas submarinos.

Al abordar el tratado de Altamar de este año, el biólogo destaca la necesidad de controlar y hacer cumplir las leyes de conservación. «Con el tratado de Altamar, como idea, es muy bonito, pero cómo lo controlas es un desafío. Hay tecnologías que permiten seguir los barcos, pero mantener estas leyes de control es un esfuerzo grande», enfatizó.

Juan Antonio Romero continúa su misión de explorar y proteger los océanos. Su experiencia internacional y su enfoque en la comunicación y conservación han dejado una marca duradera en la comunidad científica y ambiental. A medida que avanza hacia nuevas expediciones y proyectos, su legado sigue inspirando a las generaciones futuras a apreciar y preservar la belleza única de los océanos.

Fotografía de la portada de Eduardo Sorensen.*

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