Turismo rural y regenerativo: la apuesta del Chiloé post pandemia

by | Oct 5, 2021

Hacer un paseo a través de un bosque nativo, en un tren hecho con materiales reciclados y después comer un tradicional curanto al hoyo. Este tipo de experiencias son las que ofrecen hoy los operadores de turismo en la isla grande de Chiloé. En plena semana del turismo y dejando atrás difíciles meses sin recibir a turistas, estuvimos junto a #ViveChile y #ChileEsTuyo conociendo distintas experiencias de turismo rural y regenerativo que hacen conversar el turismo sustentable, la regeneración y la cultura chilota.

Fotografías: Rocío del Valle y Jaime Kunstmann

Ángel Fondón

5 de septiembre de 2021

 Hasta hace 20 años Fernando Mancilla se dedicaba a vender la madera de ulmo y luma que talaba del bosque nativo de 300 hectáreas que heredó de su padre. La dificultad de extraer la madera por el húmedo, tupido y frondoso bosque que también tiene avellanos, canelos, coigües y ciruelillos, le incentivó a usar todo su ingenio para facilitar su trabajo y crear un tren de madera para transportar la materia prima. Nunca se imaginó que esto lo llevaría a cambiar absolutamente de rubro, pasando de transportar madera, a turistas, y transformando su bosque en un parque privado con senderos interpretativos.

UNA APERTURA TARDÍA

El turismo en el archipiélago de Chiloé se está reactivando muy recientemente. Durante siete meses la isla estuvo completamente cerrada, sin embargo, aunque los turistas pueden entrar desde diciembre, los operadores recién comienzan a abrir sus puertas a visitantes. 

“El archipiélago se vio afectado por la distancia que tiene con el resto del continente, donde se sienten más inseguros con estas cosas por la falta de centros urbanos y hospitales. Hay mucho adulto mayor también, que era el foco de esta pandemia. Hubo mucho miedo. Y eso recién se está acabando” dice Paulina Ríos, directora de Sernatur Chiloé.

En tres de las 6 experiencias de turismo que vivimos en este viaje éramos los primeros turistas que recibían desde iniciada la pandemia.

DEL EXTRACTIVISMO AL TURISMO

En la Región de los Lagos el turismo es un ingreso importante, pero aún está muy por debajo del dinero que se obtiene de industrias extractivas como la salmonicultura y la industria forestal. El turismo representa el 4,5% del PIB regional y sumando transporte, gastronomía y otros servicios llega a un 11,5%. 

Entre los operadores que mueven esta economía se encuentran registrados más de 430 emprendimientos de turismo rural, de los cuales más de 100 están en el archipiélago de Chiloé. Dejando atrás la pandemia y en miras a la temporada de verano 2021-2022 una serie de operadores turísticos están poniendo el foco en la conservación y la regeneración.

Muchos de estos emprendedores hasta hace poco tiempo se dedicaban a trabajar en industrias extractivas como la forestal o la salmonera.

“La actividad extractiva es poco sostenible en el tiempo. Ganan mucha plata al principio, pero después se acaba. La misma gente ha visto las consecuencias negativas de la extracción excesiva y han dado un giro. Hay una mentalidad de cambio, de querer defender el territorio”, dice la directora de Sernatur de Chiloe, Paulina Ríos.

El trabajo en conjunto entre Sernatur, Indap y el mundo privado han estado potenciando esta energía de los pobladores para proteger su territorio y vivir en base al turismo y la pequeña agricultura, con el objetivo de que el Archipiélago de Chiloé y la Región de los lagos se vaya posicionando como el epicentro del turismo rural en Chile.

UN TREN DE TRANSFORMACIONES

Para poder facilitar el traslado de la madera de ulmo y luma que Fernando Mancilla extraía del bosque de su familia, compró partes de vehículos viejos en desuso y junto con su familia construyeron un tren que pasa por el medio de un tupido bosque siempre verde. Desde los primeros recorridos que hizo, los turistas extranjeros que pasaban por Chepu comenzaron a sentir curiosidad por el tren hasta que con el paso del tiempo decidió llevar a gente en su recorrido.

“Sacábamos leña y madera para subsistir. Después empezaron a pasar turistas y a ver que yo salía en el tren. Se me ocurrió subirlos al tren y pasearlos. Ahora el campo es como un parque y no se destruye. Es todo bosque nativo que hay que conservar, lo único que va quedando”, dice Mancilla.

A partir del tren, Fernando decidió ampliar su rubro y ofrecer una serie de servicios de turismo rural. Convirtió el bosque que explotaba en un parque privado y habilitó un sendero de 6km en el cual es posible encontrar chucaos, pudúes y zorros chilotes. Por si fuera poco, después de disfrutar el recorrido en tren y el trekking, su pareja Enriqueta Cárcamo puede esperarte en su restaurante frente a la entrada del parque con un auténtico curanto al hoyo. Complementando así la naturaleza con el patrimonio cultural de los chilotes.

“Reabrir es volvernos a encontrar con nuestra gente. El turista no lo vemos como un extraño, lo vemos como un amigo que nos llega a visitar”, dice Enriqueta Cárcamo mientras compartimos un curanto en hoyo hecho por sus manos.

Además de estos servicios, la familia ofrece paseos en bote con avistamiento de flora y fauna en la Laguna Coluco, traslado al Muelle de la Luz y hospedaje familiar.

“Se ofrece una experiencia atractiva y distinta a lo que el mercado nacional está acostumbrado. Hoy este tipo de actividades tiene protagonismo porque está cerca de la naturaleza, la cultura y la gente local con sus relatos de vida. Este turismo ayuda a acercarse y entender cómo y dónde vive la gente en la isla”, dice Andrea Guerra, gerenta general de Turismo Pacífico, la agencia que nos guió durante el viaje.

DE PREDIO GANADERO A BOSQUE PARA EL AGUA

La actividad ganadera es otra de las actividades económicas que sustentan el bolsillo de los chilotes. Muchos lugareños talan el bosque que heredaron de sus ancestros durante años, venden la madera y luego se dedican a tener bovinos en tierras deforestadas. Sin embargo, lo sostenido de esta actividad en el tiempo no sólo está despoblando la isla de bosques, sino que también amenazando su suministro de agua.

En el parque privado Mawunko, en la comuna de Ancud, se dieron cuenta de esto y desde 2017 un proyecto busca cambiar la identidad y el modelo de trabajo de más de 120 hectáreas de bosque en deforestación para usos ganaderos. 

El dentista y empresario Carlos Cárcamo Pool adquirió el predio a finales del 2013 para desarrollar la ganadería como actividad productiva base, como se había estado haciendo en el terreno desde sus primeros colonos en 1890. Sin embargo, en 2017, junto al equipo de la organización Patagonia Rural, realizaron un estudio para evaluar el potencial turístico del lugar.

En el proceso se evidenció un gran número de vertientes y cursos de agua, junto a remanentes de bosque maduro que se mantiene en las zonas bajas. Una de las conclusiones más importantes se relaciona con la ubicación, en un sitio clave para el abastecimiento de agua técnicamente conocida como “Cuenca hidrográfica”:

“En Chiloé no hay altas montañas donde se forman glaciares que se vayan deshielando y aseguren el agua para consumo humano. Lo que ocurre es justamente lo contrario. En las partes altas de las cuencas hay bosques nativos que reciben el agua a través de sus ramas, hojas y troncos, relanteciendo el flujo de la lluvia que cae, para luego comenzar a infiltrarse en el suelo”, explica el guía del parque, Javier Ampuero.

De esta forma, el agua se comienza a acumular en acuíferos y cuencas subterráneas, que una vez llenas, emanan a la superficie y forman ríos. Los únicos sistemas que abastecen agua  en Chiloé son el bosque nativo, los pomponales y las turberas. Todos ecosistemas amenazados por el ser humano.

El proyecto del Parque Mawünko cuenta actualmente con 4.5km de senderos que incluyen pampas, terreno escarpado y bosques. Además de un kilómetro de pasarelas, cuatro miradores en altura con vista panorámica al bosque, cinco saltos de agua en medio del bosque, incluyendo una cascada de cerca de 15 metros de caída, y 14 estaciones con paneles informativos.

Siguiendo su objetivo, Parque Maünko ya está rehabilitando 25 hectáreas de su predio, plantando 2.800 árboles de nueve especies diferentes. Gracias a una visión de conservación, regeneración y mirada ecosistémica, el bosque nativo chilote comienza lentamente a recuperar este predio que alguna vez fue su hogar.

“Quisimos destacar a personas comunes y corrientes que se han atrevido a dar un giro a sus oficios y emprender para mostrarle a los turistas la experiencia real de cómo se habita en la isla. Es importante, porque este tipo de turismo es un motor de desarrollo sustentable para estas comunidades”, dice Isidora del Río, fundadora de #ViveChile.

*Agradecimientos a Latam Airlines, con quienes hemos viajado a distintos lugares de nuestro país en el contexto de la campaña #ViveChile. En conjunto buscamos potenciar la reactivación económica del turismo nacional después de difíciles meses para la industria a causa de la crisis sanitaria.

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