Una breve historia de las tortugas marinas en Chile

por Jun 16, 2022Medioambiente, Portada

¿Sabías que en Chile hay tortugas marinas? Así es, en las costas de la Región de Atacama, en Bahía Chascos está la agregación de tortugas marinas más austral de todo Pacífico Oriental. Comúnmente se les asocia a climas cálidos y tropicales, sin embargo, sus distintas especies están repartidas en casi todos los océanos. Existen registros de algunos pueblos originarios que dan cuenta de la presencia  animal en este territorio y de lo sagrado que fue para estas culturas.  Hoy, en el día de la tortuga marina, te contamos un poco de la historia natural de uno de los animales más antiguos del planeta. 

Se nos hace difícil imaginar que las tortugas marinas puedan visitar las costas chilenas, ya que cuando se habla de ellas, por lo general tienden a asociarse a climas mucho más cálidos y tropicales, como las costas de México o Costa Rica.  Sin embargo, en nuestro país la presencia de tortugas marinas ha sido estable a lo largo del tiempo, existiendo incluso uno de los registros más antiguos de Sudamérica.

Tortuga Verde, ONG Qarapara. Francisca López

Fotografías de Francisca López

Los registros más antiguos de tortugas marinas en Chile datan del Mesozoico, con un registro en la sección superior de la Formación Quiriquina, en Lirquén, región del Biobío, donde se encontró una mandíbula perteneciente al género Osteopygis que, hasta entonces, había sido registrado solo en Norteamérica. Este mismo sitio presenta gran riqueza de fósiles de grandes reptiles del Cretácico. 

Asimismo, diversas culturas ancestrales han tenido una relación relevante con la fauna marina, incluidas las tortugas. Esta relación se basa tanto en su consumo, como en el uso de materias primas, siendo base para la construcción cultural, social y cosmológica de algunas comunidades.

En el desierto de Atacama, existen dos casos arqueológicos de importancia con respecto a las tortugas marinas:  uno en un conchal doméstico de playa Miller, al sur de Arica, donde se hallaron restos de caparazón de tortugas marinas, los que fueron utilizados esencialmente como colgantes y pendientes, además de un resto de mandíbula. 

 

Totuga Verde, ONG Qarapara. Francisca López

Fotografías de Franscisca López

El segundo registro se encuentra en la quebrada de El Médano, región de Antofagasta, donde se han registrado pinturas rupestres que muestran tortugas marinas, cetáceos y peces, así como la caza de lobos marinos. Además, en las cercanías de San Ramón, al sur de El Médano, hay pictografías representando balsas de cuero de lobos marinos denominadas changas, arrastrando cetáceos, peces y tortugas, entre otros animales 

Del mismo modo, muchos kilómetros mar adentro, en la isla de Rapa Nui, existen leyendas y jeroglíficos con tortugas marinas, se cree que son indicadoras de buena suerte, y fertilidad.  Las pinturas en torno a este grupo también han sido descritas en el arte de los pueblos originarios de la isla, así como su devoción y coexistencia con este animal marino. Además, estudios revelan que en esta isla sería el único lugar de Chile donde se puede avistar la tortuga Carey.

Un estudio reciente expuso las nociones que tiene  la comunidad local de Rapa Nui respecto a las tortugas marinas. La mayoría mencionó su presencia a través de mitos, leyendas y petroglifos alrededor de la isla. El consumo de tortugas marinas solía ser común en regiones polinésicas, aunque restringido a reyes y sacerdotes. Incluso, hay registros de que existió una red especializada para la captura de tortugas marinas, denominada «kupenga honu», hecha de diferentes tipos de anzuelos.

 

Bahía Chascos, Francisca López

¿Qué hacen las tortugas marinas en nuestras costas?

Cuentan que el año 1895,  el reconocido naturalista, Rodolfo Philippi recibe una carta de un profesor de historia natural de Ancud, Chiloé, señalándole la presencia de desove de tortugas marinas en el sector de Cucao. Sin embargo, este registro es aislado y descripciones similares han sido descartadas ampliamente por los investigadores.

Uno de los estudios más completos para la época describió la presencia de la tortuga laúd, Dermochelys coriacea, desde Chiloé hacia el norte; tortuga verde, Chelonia mydas, descrita como relativamente común desde Coquimbo al norte; y diferencia finalmente a la tortuga olivácea, Lepidochelys olivacea, de la tortuga cabezona, Caretta caretta. Cinco años más tarde, la reconocida herpetóloga chilena, María Codoceo, evidencia concretamente la presencia de la tortuga cabezona a través de un individuo que fue capturado vivo en las mareas de Coquimbo.

 

Bahía Chascos, Francisca López

Los desafíos para investigar y proteger las tortugas marinas en Chile

Todas las tortugas marinas presentes en Chile están con algún grado de amenaza a su conservación. De hecho, 3 de las 5 especies registradas se encuentran en peligro crítico. Debido a la importancia de sus sitios de alimentación, se hace necesario desarrollar más investigaciones para lograr un mayor entendimiento de la presencia y ecología de estas especies en nuestro país. Carla Pavez, de ONG Qarapara, nos comenta sobre las dificultades y particularidades que  tiene trabajar con esta especie, las tortugas marinas son una de las especies más amenazadas del mundo. Su ciclo de vida es súper complejo, porque transitan por distintos hábitats entre sus zonas de reproducción y de alimentación, recorriendo miles de kilómetros», señala.

Las tortugas marinas recorren miles de kilómetros durante su ciclo vital: tienen sus zonas de reproducción en lugares cálidos generalmente, como zonas cercanas al trópico, y zonas de alimentación en lugares ligeramente más fríos. Como son reptiles, no generan calor por sí solas, entonces necesitan de lugares templados para regular su temperatura con el ambiente.

Pavez nos explica que esto las deja muy vulnerables por los distintos lugares geográficos y contextos culturales por los que se desplazan, además, alcanzan la madurez sexual a una edad tardía una de cada. «Entre las amenazas naturales y antropogénicas, lamentablemente, 1 de cada 1000 tortugas llega a su etapa adulta», agrega. “Las tortugas son muy fieles a los lugares, tienen una característica que se llama filopatría y es que siempre vuelven al lugar donde nacieron, si esas playas se perturban o desaparecen es muy grave para ellas.  

Bahía Chascos, Francisca López

Para conservarlas, es necesario conocerlas, por eso, fomentar iniciativas de educación ambiental, para lograr un nexo entre el mundo científico y las comunidades locales es de vital importancia para la conservación efectiva de estas especies. Sin embargo, también es necesario pasar a las acciones concretas, en esa línea, desde la Qarapara, una ONG en Chile que lleva casi 10 años trabajando de forma activa con la agregación de tortugas verdes en la bahía Chascos, en la región de Atacama, realizan observación e investigación y trabajan con las comunidades locales para promover la conservación y manejo adecuado de las tortugas. 

Carol Medrano, miembro de la organización también, señala que una de las principales dificultades para la conservación de las tortugas marinas es que la población en general desconoce de su presencia en Chile. “Es un gran vacío, pero tratamos de trabajar con eso. Participamos en instancias científicas, simposios, congresos e investigaciones y también de difusión científica en colegios, ferias o universidades”, señaló. 

Respecto a la preservación de los lugares donde habitan las tortugas, Medrano señala que esperan que las autoridades tomen cartas también y no le den el vamos a proyectos que podrían afectar sus hábitats, como por ejemplo, el recientemente rechazado megaproyecto Andes LNG por parte del comité de ministros, un terminal gasífero que pretendía instalarse en medio de los ecosistemas de Bahía Chascos, lo cual dañaría irremediablemente el hábitat de las tortugas, aves, ballenas, peces y rayas que llegan a ese lugar. 

 “Tenemos que crear conciencia como humanos de que no somos la única especie viviendo en el mundo, sin duda tenemos que tomar nuestro papel en serio porque somos una especie que genera mucho daño y solo podemos reparar este daño hasta cierto punto”, comenta. En ese sentido, Medrano, recalca la importancia de que los ciudadanos conozcan, se preocupen y se empoderen para exigir que las autoridades se alineen con la defensa de estos ecosistemas, y  generar todos los cambios que sean necesarios para protegerlos. 

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