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Zarzamora, retamo y aromo: ¿qué hacer con las especies exóticas invasoras?

por Dic 9, 2022Medioambiente, Naturaleza, Portada

En Chile existen actualmente 1.119 especies exóticas invasoras que amenazan a nuestros ecosistemas nativos, sin embargo existen medidas simples y sencillas que todos podemos tomar para evitar la disminución de la vegetación original.

Las especies exóticas invasoras (EEI) son aquellas que se introdujeron de forma natural, intencional o accidental a un ecosistema o hábitat natural diferente a su rango geográfico de distribución y son consideradas como la segunda causa de pérdida de biodiversidad en el mundo según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Según el Laboratorio de Invasiones Biológicas de la Universidad de Concepción, existen 1.119 especies exóticas invasoras que representan una amenaza a los esfuerzos de conservación de la biodiversidad dentro del país. 

Este es el caso de la zarzamora, el retamo y el aromo, tres especies que probablemente has visto y las cuales han sido un dolor de cabeza a la hora de tratar de erradicarlas. Sus ventajas comparativas, como su dispersión de semillas, les permiten sobrevivir, reproducirse y aumentar su cobertura, con lo que amenazan con reemplazar al ecosistema original e impedir la regeneración de la vegetación nativa. 

Sin embargo hay medidas específicas y sencillas que todos podemos tomar para mantenerlas a raya.

El retamo es un arbusto espinoso autóctono de España que crece hasta cuatro metros, al igual que el aromo australiano, introducido en Chile con fines ornamentales, tiene una distribución concentrada en la zona centro sur del país. Ambos dan flores amarillas vistosas, pero se deben evitar a la hora de planear nuestro jardín.

 

Retamo ornamental en el sur de Chile

Consuelo Roldán, arquitecta y magíster en arquitectura del paisaje de la Universidad Católica, asegura que lo más fácil a la hora de escoger las plantas para nuestro jardín es ir a un vivero y preguntar cuales son las especies nativas de donde uno vive. La experta también sugiere mejorar el suelo, debido al ecosistema artificial que se genera en la ciudad, y además pensar en estratos.

“Podemos plantar plantas rastreras, después un poquito más altas como arbustos o algunas herbáceas y luego árboles medios como frutales, por ejemplo. Después árboles altos como un peumo. Así  se genera un ecosistema urbano que finalmente es parte de un gran mosaico de pequeños ecosistemas que permiten que la vida siga existiendo lo más posible a como era antes”, explica la arquitecta.

Para la gente más aficionada, Roldán recomienda visitar alguna reserva cercana a donde uno viva y “simplemente observar las plantas que crecen ahí, reconocerlas con aplicaciones de plantas, ir al vivero y plantarlas en tu jardín. Creo que ese es el aporte más grande que uno puede hacer porque estás copiando un ecosistema de referencia y eso es lo que uno hace cuando hace restauraciones ecológicas”. 

Consuelo Roldán, quien además trabaja creando parques junto a la Fundación Cosmos, aconseja también leer los manuales disponibles en la web que indican cuales son las plantas de cada ecosistema, como por ejemplo el sitio de Chile Flora. 

¿Qué puedo hacer si ya tengo un aromo o una zarzamora en mi jardín?

La zarzamora, originaria de Europa, del norte de África y del sur de Asía, resulta una cuestión extremadamente compleja. Actualmente está dispersa entre las regiones de Ñuble y Magallanes y se la considera una plaga viva. En caso de querer deshacerse de ella el consejo es ser pacientes.

Zarzamora en medio de un bosque esclerófilo de la zona central

“Los aromos pueden salir más fácil, pero la zarzamora es un proceso. Ahí lo que uno puede hacer es podar lo más posible, tapar el suelo para que las semillas que hayan quedado en suelo no reciban sol y germinen menos. Igual van a salir más zarzamoras pero las vas podando de nuevo y las vas a tener más o menos controlada”, explica Roldán. 

Por otro lado, pensar en echar matamalezas es algo que no se recomienda porque pese a que son específicos, es decir, que actúan sobre la clorofila de la hoja y no mata insectos, se acumulan químicos en el suelo que pueden llegar a las napas subterráneas y generar daños de cientos de años.

 Matías Guerrero, biólogo y doctorando en territorio, espacio y sociedad de geografía de la Universidad de Chile, cuenta que se han hecho incontables esfuerzos químicos y mecánicos para erradicar especies como el retamo, pero que en general lo que tiende a detener las especies exóticas invasoras y limitar su crecimiento es la vegetación nativa.

Simple y llanamente tener un bosque sano es la mejor barrera que puede tener un ecosistema”, afirma Guerrero quien ha visto cómo los retamos en Chiloé que rodean el bosque nativo no han sido capaz de penetrarlo. “Hay ciertos nichos ecológicos que están completamente utilizados por las especies nativas. Entonces, cuando llega la especie exótica invasiva no tiene por donde”, explica el biólogo

El experto en conservación y restauración de los ecosistemas, afirma que lo mejor que podemos hacer es informarnos y conocer las especies exóticas invasoras, acercarnos más a las especies nativas y entender la utilidad no sólo en términos económicos, sino que también entender que contribuyen a otros bienestares.

 “Tiene que ver con entender que las especies nativas no solo se encuentran en parques nacionales, un poco cambiar el paradigma. Así vamos a poder generar medidas de restauración que permitan contener muchas de las especies exóticas invasoras como el retamo, el aromo y la zarzamora”, asegura Guerrero.

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