¡Increíble trabajo! Registran la interacción entre un zorro culpeo y un Chagual en la cordillera de Santiago

por Feb 26, 2026Naturaleza, Portada

Durante seis meses, el especialista en fauna silvestre Bernardo Segura siguió la floración del chagual en la cordillera de Santiago para documentar una interacción poco conocida: la visita del zorro culpeo a sus flores y su posible rol como polinizador.

El chagual (Puya alpestris) es mucho más que una planta vistosa del paisaje cordillerano. Es, como lo define Segura, “un ecosistema entero”. Produce grandes cantidades de néctar que alimentan a aves, insectos y mamíferos; sus hojas densas ofrecen refugio a roedores y reptiles; y cuando muere, su estructura permanece en pie, funcionando como percha para aves rapaces. En la dinámica del cerro, el chagual no es solo una especie más: es alimento, estructura y soporte para múltiples formas de vida.

Uno de sus visitantes más inesperados es el zorro culpeo (Lycalopex culpaeus), el mayor de los zorros sudamericanos. Aunque suele describirse como un carnívoro oportunista, su dieta es flexible e incluye también frutos y otros recursos vegetales. Esa versatilidad ayuda a entender su vínculo con el chagual.

El interés por esta interacción se reactivó cuando Segura vio un registro previo de un zorro visitando un chagual. Decidió entonces profundizar. Instaló cerca de diez cámaras trampa y comenzó un seguimiento exigente: moverlas constantemente para acompañar la floración, que puede durar apenas cinco días por planta y que va ascendiendo en altitud a lo largo de la temporada.

A diferencia de otros monitoreos, donde una cámara puede permanecer meses en un mismo punto, aquí el trabajo requería subir y bajar el cerro de manera continua. El proceso completo se extendió por cerca de seis meses. Sin embargo, el primer resultado llegó antes de lo esperado.

“Pensé que iba a ser más difícil, que iba a conseguir un video medio malo y con eso me iba a dar por satisfecho. Pero instalé una cámara y ya tenía un video hermoso del zorro en el chagual”, recuerda. Para él, esa rapidez fue reveladora: la interacción no parecía excepcional, sino frecuente.

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Fotografía por Bernardo Segura

El seguimiento no se limitó a los registros automáticos. “En este proceso de exploración naturalista aprendí mucho e incluso pude ver un zorro visitando en vivo dos veces. Aprendí a leer los signos en el chagual que indican que están siendo visitados por zorros. Aprendí que aman los chaguales que crecen horizontales, aunque no le temen a escalar hasta la punta de la inflorescencia si es necesario. Aprendí que es una interacción muy frecuente y que ocurre tanto de día como de noche”.

Justamente esa conducta fue lo que más lo sorprendió. En registros anteriores el zorro aparecía alimentándose desde el suelo. Pero los nuevos videos mostraron algo distinto: el animal erguido, escalando hasta la punta de la inflorescencia.

“Fue alucinante. ¿Sabes lo fuerte que es la flor del chagual que puede aguantar hasta un zorro? Eso fue lo que más me sorprendió”. Las imágenes muestran al culpeo introduciendo el hocico entre las flores y saliendo con polen adherido al rostro.

Aun así, Segura es cuidadoso con las conclusiones. “Para afirmar que el zorro es polinizador habría que hacer un estudio súper complejo en campo”, explica. Eso implicaría aislar un chagual para impedir la visita de insectos y aves y permitir únicamente la del zorro, y luego comprobar si produce semillas. “Lo que sí podemos decir es que es un visitante floral que transporta polen. Hay buena evidencia para pensar que es polinizador, pero no se puede afirmar al 100% sin ese experimento”.

Más allá de la precisión científica, el seguimiento revela la riqueza de interacciones que sostienen los ecosistemas de la zona central. En un paisaje que muchas veces se percibe como árido y silencioso, un carnívoro puede convertirse en actor del ciclo reproductivo de una planta emblemática.

El trabajo de Bernardo Segura no inaugura esta historia, pero la documenta con una dedicación poco habitual. Y recuerda que, en la cordillera, aún hay relaciones invisibles que solo se revelan a quienes están dispuestos a seguirlas paso a paso, flor tras flor.



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