Atrapar la niebla y cultivar futuro: AgroNiebla, la app chilena que convierte la camanchaca en agua para sembrar vida en el desierto

por Sep 5, 2025Medioambiente

En el árido norte de Chile, donde la escasez de agua condiciona la vida y la agricultura, un grupo de investigadores decidió mirar hacia arriba. De la niebla, un fenómeno cotidiano en las costas y valles del desierto de Atacama, nació una idea pionera: AgroNiebla, una aplicación interactiva que busca transformar este recurso invisible en una herramienta concreta para el desarrollo agrícola sostenible.

Jacqueline Correa Lau, investigadora asociada del Instituto de Alta Investigación de la Universidad de Tarapacá y directora del proyecto, explica: «Buscamos fuentes de agua no tradicionales y que no afectan al medio ambiente, como la niebla”. 

Cortesía de Universidad de Tarapacá.

Ciencia y comunidades

El proyecto comenzó en 2022 junto al Centro del Desierto de Atacama de la Universidad Católica, instalando estaciones meteorológicas y neblinómetros en la Región de Arica y Parinacota.

El objetivo era doble: medir la real capacidad de captación de agua de la camanchaca y responder a una necesidad urgente de agricultores que dependen del acarreo en camiones aljibe, un sistema caro y poco sostenible que mantiene a comunidades enteras en constante vulnerabilidad hídrica. AgroNiebla se construyó de manera participativa.

“Nuestro trabajo se basa en las necesidades que las mismas comunidades nos plantean. Ellas son quienes nos guían para generar proyectos realmente útiles”, comenta Correa.

Actualmente trabajan con cinco comunidades indígenas agrícolas, levantando datos sobre sus cultivos, costos de agua y necesidades reales.

Funcionamiento

La aplicación se estructura en cuatro módulos que buscan unir ciencia, tecnología y conocimiento local. Por un lado, ofrece un módulo narrativo que contextualiza la historia del agua de niebla y su uso ancestral en el desierto de Atacama. A ello se suma un mapa interactivo que reúne información de 14 estaciones meteorológicas entre Arica y Atacama, entregando datos clave sobre humedad, viento y captación de niebla.

La herramienta incorpora además una calculadora agrícola que permite a los agricultores estimar con precisión la cantidad de agua necesaria para cultivos como pitahaya, limones, papayos, olivos o mandarinas en distintas épocas del año.

Finalmente, incluye un espacio de relatos comunitarios, donde los saberes científicos dialogan con los conocimientos ancestrales, y donde las propias comunidades pueden compartir experiencias, proyectos y memorias vinculadas a la niebla como recurso vital.

“Con AgroNiebla queremos entregar a los agricultores una herramienta concreta para calcular cuánta agua necesitan en sus predios, y cómo esa agua varía en distintas épocas del año”, señala Correa.

Cortesía de Universidad de Tarapacá.

Innovación global con raíces locales

La idea de capturar agua de niebla no es nueva: desde los años 50 existen proyectos de atrapanieblas en Chile y en otros países como Namibia, donde pueblos completos se abastecen solo con este recurso. Incluso la Estación Alto Patache de la Universidad Católica vive únicamente con agua capturada por dos sistemas de niebla. Pero AgroNiebla representa un salto cualitativo: por primera vez, se integra la captación de agua con tecnología digital aplicada a la agricultura.

“Esta es la primera aplicación en Chile y probablemente en el mundo que calcula el agua de niebla aplicada directamente a la agricultura, asegura Correa.

El proyecto, financiado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, será lanzado oficialmente en octubre de 2025. Sus potenciales impactos van más allá de los valles del norte: podría replicarse en otros territorios áridos del planeta, aportando a la seguridad alimentaria y a la adaptación al cambio climático.

Un futuro con agua y comunidad

La experiencia ha dejado lecciones profundas. Para Correa, el aprendizaje más valioso ha sido entender que la ciencia por sí sola no basta:

“Los proyectos de conservación del agua no pueden quedarse en la ciencia: necesitan gobernanza participativa, con las comunidades al centro.”

La innovación está clara: aprovechar la niebla no solo como recurso natural, sino también como puente entre conocimiento científico, tecnología y saberes locales.

En un país que, como recuerda Correa, “es el único en el mundo que paga por tener agua, iniciativas como AgroNiebla son más que un aporte: son una necesidad urgente.

Cortesía de Universidad de Tarapacá.

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