Bette Calman: la instructora de yoga que siguió enseñando y practicando después de los 80 años

por Dic 19, 2025Cultura

En un mundo donde la vejez  suele asociarse a quietud y limitaciones físicas, la historia de Bette Calman, ofrece un contrapunto potente. Esta instructora de yoga australiana, que con más de 80 años, se transformó en un símbolo de envejecimiento activo, demostrando que el movimiento consciente puede mantenerse incluso en etapas avanzadas de la vida.

Bette Calman nació en Australia y dedicó gran parte de su vida a la práctica y enseñanza del yoga. Su nombre comenzó a circular internacionalmente cuando, ya superado los 80 años, seguía impartiendo clases y practicando posturas que desafiaban estereotipos asociados a la edad. 

El caso de Calman se sostiene en décadas de práctica continua. Durante más de cuarenta años enseñó yoga, formando alumnos de distintas edades y adaptando la disciplina a las capacidades de cada cuerpo. Su enfoque nunca estuvo puesto en la exigencia extrema, sino en la regularidad y la atención plena.

Para Bette Calman, el yoga no era solo una actividad física, sino una forma de relación con el cuerpo y el tiempo. En diversas entrevistas y publicaciones, se la describió como una persona que entendía el movimiento como un proceso de adaptación permanente, más que como una meta estética o competitiva.

Su historia dialoga con el actual creciente interés por el envejecimiento saludable. Estudios como The Effects of Yoga on Physical Functioning and Health Related Quality of Life in Older Adults: A Systematic Review and Meta-Analysis señalan cómo esta práctica puede contribuir a mejorar el rendimiento físico, la salud mental y la calidad de vida en personas mayores. En este contexto, Calman se convirtió en un ejemplo de estos beneficios.

La figura de Bette Calman también permitió abrir una conversación sobre el acceso de las personas mayores a espacios de actividad física. Su caso puso en evidencia que muchas barreras no son corporales, sino culturales y que la exclusión de adultos mayores del ejercicio suele estar más relacionada a prejuicios que con capacidades reales.

Aunque con los años dejó de estar activa en el ojo público, su imagen permanece como referencia y un recordatorio de lo que puede ocurrir cuando el movimiento se integra a la vida de manera sostenida.

Más allá del yoga, la historia de Bette invita a repensar la relación entre edad, cuerpo y bienestar. Su trayectoria no propone fórmulas mágicas, sino la sencilla idea de mantenerse en movimiento como una forma de sobrellevar el paso del tiempo con mayor autonomía y dignidad.

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