Estudio revela que el 70% de los suelos de Europa presenta restos de pesticidas, incluso fuera de zonas agrícolas

por Feb 25, 2026Medioambiente

Durante años, el impacto de los pesticidas se ha asociado principalmente a la contaminación del agua, el aire o a sus consecuencias sobre insectos y aves. Sin embargo, una nueva investigación científica pone el foco en un territorio mucho menos visible, pero crucial para la vida: el suelo. Según un estudio reciente, cerca del 70% de los suelos europeos ya presenta restos de pesticidas, incluso en zonas donde estos productos nunca se han aplicado de forma directa. 

La investigación, publicada en la revista científica Nature, analizó más de 370 muestras de suelo provenientes de 26 países europeos. A diferencia de otros estudios centrados exclusivamente en áreas agrícolas, este trabajo incluyó también bosques y praderas, lo que permitió dimensionar el alcance real de la contaminación. Los resultados sorprendieron incluso al equipo investigador, al evidenciar la presencia de pesticidas en ecosistemas considerados hasta ahora relativamente protegidos. 

El fundador de Patagonia, Yvon Chouinard, donó la propiedad de la compañía para combatir la crisis climática global

Uno de los factores que explicaría esta dispersión es la llamada “deriva” durante las fumigaciones agrícolas. El viento puede transportar pequeñas partículas químicas a grandes distancias, permitiendo que los pesticidas se depositen en suelos donde no existe actividad agrícola intensiva. De este modo, la frontera entre campos cultivados y entornos naturales se vuelve cada vez más difusa.

El estudio identificó la presencia de 63 pesticidas de uso común, siendo los fungicidas los más frecuentes. Estos compuestos, diseñados para combatir hongos patógenos en los cultivos, representan más de la mitad de las sustancias detectadas. Les siguieron los herbicidas y, en menor medida, los insecticidas. Entre todos ellos, el glifosato destacó por su alta recurrencia en las muestras analizadas.

Más allá de la cantidad, la preocupación principal radica en los efectos que estos productos tienen sobre la biodiversidad del suelo. Bajo la superficie terrestre habita una compleja red de organismos, hongos, bacterias, nematodos y otros microorganismos, que cumplen funciones esenciales para la fertilidad y estabilidad de los ecosistemas. Alterar este equilibrio tiene consecuencias directas en la salud de los cultivos y en la seguridad alimentaria. 

Particularmente afectados resultaron los hongos micorrícicos, organismos que establecen relaciones simbióticas con las raíces de las plantas. Gracias a estas asociaciones, los cultivos pueden absorber mejor el agua y nutrientes como el fósforo y el nitrógeno. 

 

Algunos pesticidas mostraron impactos amplios sobre múltiples grupos de organismos del suelo. Es el caso bixafén, un fungicida utilizado principalmente en cereales, cuyos efectos se extendieron más allá de su objetivo inicial. Esta falta de especificidad evidencia que los pesticidas no actúan de forma aislada, sino que generan reacciones en cadena difíciles de prever. 

Curiosamente, el estudio también detectó que ciertos microorganismos, como algunas bacterias, pueden verse favorecidos por el uso de pesticidas. Esta aparente ventaja no responde a un beneficio directo, sino a la desaparición de otras especies competidoras, lo que altera profundamente el equilibrio natural del suelo y reduce su diversidad biológica.

Estas modificaciones no son solo teóricas. Los investigadores analizaron genes asociados a funciones clave del suelo, como el reciclaje de nutrientes, y constataron que los suelos contaminados presentan una menor capacidad para realizar estos procesos de forma natural. Como consecuencia, los agricultores deben recurrir a mayores dosis de fertilizantes para mantener los rendimientos productivos.

A ello se

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A ello se suma la persistencia de los pesticidas en el ambiente, otro factor preocupante. Muchos de estos compuestos se degradan lentamente y pueden permanecer activos en el suelo durante años, incluso después de haber dejado de aplicarse. Esta acumulación progresiva incrementa los riesgos a largo plazo para los ecosistemas y para la calidad de los alimentos.

Ante este escenario, los autores del estudio advierten que las actuales evaluaciones ecotoxicológicas resultan insuficientes. Tradicionalmente, los pesticidas se analizan en función de su efecto sobre especies individuales, sin considerar cómo alteran comunidades completas ni las funciones ecológicas del suelo.

El desafío que plantean los investigadores es avanzar hacia regulaciones que integren una visión más amplia y sistémica. Comprender que el suelo es un ecosistema vivo es clave para repensar el modelo agrícola y garantizar una producción que no comprometa el futuro de los propios territorios que la sostienen. 

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