Las Chungungas: el grupo de amigas que transforma el mar en un espacio de encuentro y conexión
Esta es la historia de cómo un grupo de mujeres encontró en el océano no solo un lugar de recreación, sino también de activismo y cuidado ambiental.
En la costa de Concón, nueve mujeres han formado una comunidad única que ha trascendido los límites de la amistad para convertirse en una fuerza activa de cambio y conexión con el mar. Conocidas como las Chungungas, estas amigas crearon vínculos que van más allá de las olas: se propusieron entregar la experiencia del océano a más mujeres y empoderar a todas aquellas que no han encontrado el espacio para hacerlo.
«Sentimos una responsabilidad de sociabilizar lo que hacíamos», explica la integrante. «Pasa que aun sigue siendo un privilegio saber nadar, a modo de ejemplo, gran parte de pescadoras y pescadores no tienen conocimientos del nado, y en varios maritorios sus habitantes tampoco han tenido la posibilidad de sostener una relación recreativa con la Mar, que haya nacido desde experiencias empáticas y contenidas”.
La diversidad de experiencias y trayectorias de estas mujeres es notable. Desde madres dedicadas al cuidado de sus hijos hasta profesionales del ecoturismo, el arte y el activismo ambiental, las Chungungas representan un crisol de talentos y pasiones.
Actualmente el grupo está formado por Maria Ignacia Searle, Javiera Díaz (@javieraylasplantas), Ignacia Pino (@aqua_coahing), Paula Letelier (@paulabordadora) , Javiera Espinoza-Jara (@javieracuatropeces y @aulademar), Macarena Salazar, Alejandra Jobet (@objet.o), Vanesa Jara (@vanesajaraconcon), e Ina Humbser.
Foto de Ana Elisa Sotelo
lSu historia surgió de encuentros fortuitos y la búsqueda compartida de un espacio donde el agua se convirtiera en un refugio de bienestar y sanación. «Es difícil decir por qué nació Chungungas. Las razones son varias, hay nueve historias diferentes», comparte Javiera Espinoza – Jara, una de las integrantes del grupo. Pero lo innegable es que su unión se fortaleció durante la pandemia, cuando el mar se convirtió en un refugio terapéutico y un espacio de encuentro que trascendía las fronteras físicas.
A medida que la amistad se consolidaba, el grupo encontró en la mar no solo un lugar de recreación, sino también de aprendizaje y activismo. Además de practicar nado en aguas abiertas, se sumergieron en el mundo de la apnea, explorando las maravillas del ecosistema marino y comprometiéndose con su conservación.
En 2022, cuando ya eran un grupo cohesionado, conocieron a la fotógrafa peruana de aguas abiertas, Ana Elisa Sotelo, quien les tomó fotografías en una especie de ejercicio de Etnofotografía. Con estas imágenes las amigas se vieron por primera vez a través de otro punto de vista y fue en ese momento cuando empezaron a reconocerse como grupo y que deberían tener un nombre.
“Lo que nos diferenciaba de otros grupos de nado en aguas abiertas era que no teníamos un espíritu competitivo, sino que chapoteabamos, mirábamos los animales y nadábamos porque queríamos conocer más del ecosistema marino. Así fue cómo nos identificamos como las Chungungas”, explica Javiera.
Con el tiempo, el grupo fue ampliando su alcance más allá de las actividades recreativas. Han organizado talleres y eventos para promover el respeto y el cuidado del océano, como talleres de educación ambiental en zonas intermareales, talleres de iniciación a aguas abiertas para personas sin distinción de género, talleres de bordado y conservación de cetáceos, talleres de narrativa sensorial marina, talleres de ir a «mojar los patitas» con personas adultas mayores, apoyo y gestión de performances de círculos de mujeres de nado, entre muchas otras.
Foto de Las Chungungas.
Ahora, durante el último fin de semana de febrero, realizarán el encuentro «Encordadas por la Mar», evento financiado por Patagonia y que reunirá a personas vinculadas al mar de diversas comunidades, entre ellas la ong Relatos, la Comunidad Kawesqar grupo familiares nómades del mar, la red de mujeres originarias por la defensa del mar y mujeres de la zona de sacrificio de Puchuncaví. La actividad ya se había realizado anteriormente en Chome, pero organizada por el colectivo Soplo a la Vista.
A través del activismo regenerativo, la ciencia, el turismo y el arte, buscarán visibilizar su labor y compartir su mensaje de amor y respeto por el océano.
En fin, más que un grupo de amigas que comparten su pasión por el mar, las Chungungas son un ejemplo de cómo el vínculo con la naturaleza puede transformarse en una poderosa fuerza de cambio y conexión comunitaria. Su historia nos recuerda la importancia de cuidar y proteger nuestros océanos, no solo por el bien de las generaciones futuras, sino también por el bienestar de nuestras comunidades presentes.
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