Los Ojos del Territorio: Despertar en Sueño
Por Forasteras
Hay proyectos que nacen de una idea en común. Que empiezan como una intuición difícil de explicar y crecen de a poco, hasta que un día encuentran su forma. “Los Ojos del Territorio: Despertar en Sueño” nació así, como un impulso compartido por tres fotógrafos chilenos —Tomás Westenenk, Nay Jiménez y Cristián Aninat— de volver a mirar Chile con atención y dejando que el paisaje les hablara primero.
Lo que siguió fue un recorrido de norte a sur, donde la fotografía se convirtió en una manera de inmortalizar lo que iban encontrando por el camino. Desierto, ciudad puerto, bosque, hielo, territorios diversos que recibieron a los tres viajeros con luces cambiantes, historias humanas y paisajes de una belleza sobrecogedora.
Pero había un desafío, registrar todo utilizando únicamente un iPhone 17 Pro Max. Sin cámaras tradicionales ni lentes adicionales, sin mochilas pesadas. La apuesta era caminar liviano y confiar en la intuición.
El viaje comenzó en el norte, donde la tierra se va desgranando en minerales. Ahí, la luz es caprichosa, se estira, se recoge, se esconde detrás de formas geológicas esculpidas por miles de años de viento.
Por: Forasteras.
En sus fotos, Atacama muestra dos caras muy distintas. Por un lado, el paisaje seco, mineral, lleno de roca y por otro, las planicies cubiertas de flores tras las lluvias.
Ese contraste entre la aridez habitual y el estallido de color del desierto florido, entrega dos versiones de esta tierra llena de contrastes.
El viaje siguió hacia la costa, donde los cerros de Valparaíso ofrecieron su propia manera de mirar. Aquí, la geografía es movimiento, con escaleras que zigzaguean, balcones abiertos, muros llenos de historias y trazos de colores que suben y bajan con la pendiente.
Los tres caminaron por sus cerros atentos a gestos cotidianos, sabiendo que la belleza está allí, lista para revelarse. En sus fotografías, Valparaíso aparece como una
una ciudad que cambia constantemente mientras mira al mar, ofreciendo vida en cada uno de sus rincones
Desde la costa, la ruta se abrió hacia el sur. Los bosques densos, las montañas afiladas y los campos de hielo les mostraron grandeza. La Patagonia les regaló tiempo. Tiempo para quedarse quietos, para observar cómo el viento empuja las nubes, cómo la luz se cuela entre cumbres y cómo el agua se estira y fluye libremente. Las fotografías capturan esa vastedad, y también lo que habita en lo simple, como una vaca que mira fijo o un gesto mínimo entre dos personas que se refugian del viento.
Por: Forasteras.
Las obras que se presentan hoy, 7 de noviembre en el GAM, transitan entre lo documental y lo surreal. La curaduría de Paula Solimano propone una lectura donde lo cotidiano y lo fantástico coexisten. Las imágenes no entregan respuestas cerradas, más bien abren conversación. Muestran cómo el paisaje puede cambiar nuestra forma de ver y, al mismo tiempo, decirnos algo de vuelta.
Desde Forasteras, contribuimos a la identificación de lugares significativos y a la construcción del relato territorial que acompaña este viaje. Creemos que mirar es una forma de pertenecer, que cada territorio guarda una memoria, una voz, una enseñanza.
Lo importantes es lo que pasa cuando el paisaje nos invita a escucharlo, a preguntarnos qué buscamos, y cuando nos recuerda que somos parte de algo más grande.
La exposición estará abierta en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) desde el 8 hasta el 13 de noviembre. Vale la pena entrar sin expectativas, con los ojos despiertos y con ganas de dejarse llevar. Quizás, como ellos, encuentres esa imagen que aparece solo una vez en la vida.
Por: Forasteras.
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Con un cuchillo pequeño, una canasta de mimbre, un sombrero para el sol y un cigarro entre los labios, así salen cada día de jornada, desde hace más de 15 años, Kathy y Juana a recolectar este hongo.
Antes de su comercialización, el hongo no era muy conocido popularmente. En Melipeuco, madres o abuelas recolectaban esta especie de vez en cuando para almuerzos o comidas, pero en general pasaba casi desapercibido.
Todo ello cambió cuando aumentó la popularidad y valor de este hongo. Hoy en día, es parte importante de los ingresos anuales de más de 20 familias de la comuna. Este tipo de hongo está presente en todas las zonas templadas del mundo, sin embargo, Chile es uno de los principales exportadores de este hongo.
Su fructificación ocurre durante unas pocas semanas de la primavera, especialmente desde fines de septiembre hasta noviembre, entre las regiones de O’Higgins y Magallanes.
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