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por Mar 16, 2026Naturaleza, Portada

En ambientes montañosos y de gran altitud, habita uno de los felinos más enigmáticos del mundo. Se mueve entre rocas, bofedales y quebradas. Allí vive el gato andino (Leopardus jacobita), un depredador pequeño que, pese a décadas de investigación, sigue siendo una especie difícil de estudiar. 

Distribuido a lo largo de la cordillera de los Andes -desde Perú y Bolivia hasta Chile y Argentina- este felino ha evolucionado durante miles de años en ambientes extremos. Su historia está marcada por el aislamiento. “El gato andino destaca como una especie única entre los felinos del neotrópico, siendo una de las más amenazadas del mundo debido a su extrema especialización ecológica y su singular historia evolutiva”, explica Cristian Sepúlveda (@cristian_sepulveda_c), consultor de fauna silvestre y miembro de la Alianza Gato Andino y del Grupo de Especialista de Felinos de UICN.

Su vulnerabilidad se remonta a tiempos mucho más antiguos que las amenazas humanas actuales. Estudios genéticos indican que la especie atravesó un fuerte “cuello de botella” poblacional entre hace 37 mil y 18 mil años, durante el Pleistoceno tardío, cuando fenómenos climáticos redujeron drásticamente sus poblaciones.

“Como resultado, su diversidad genética es entre 10 y 15 veces menor que la de otras especies sudamericanas, como jaguares y ocelotes”, señala Sepúlveda. Esa fragilidad genética reduce la capacidad de la especie para adaptarse a cambios ambientales, aumentando su susceptibilidad a desaparecer localmente.

El fundador de Patagonia, Yvon Chouinard, donó la propiedad de la compañía para combatir la crisis climática global

Fotografía por Cristian Sepúlveda.

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Fotografía por Cristian Sepúlveda.

La cordillera de los Andes también moldeó su destino evolutivo. A diferencia de otros felinos de su mismo linaje, el gato andino evolucionó en el sur de Sudamérica, especializándose en ecosistemas de gran altitud. La formación de barreras naturales -valles profundos y montañas abruptas- favoreció su aislamiento genético y su diferenciación como especie.

Pero si hay algo que define a esta especie es su extraordinaria especialización ecológica. A diferencia de depredadores más generalistas, como el puma o el gato colocolo, su dieta depende casi por completo de una sola presa: la vizcacha, un roedor andino que constituye cerca del 90% de su alimentación. De acuerdo con el consultor de fauna silvestre, esa dependencia lo convierte en un depredador particularmente vulnerable a cualquier cambio en su entorno.

En Chile, su presencia varía según la latitud. En el Norte Grande puede habitar entre los 3.400 y 5.180 metros de altura, mientras que hacia el sur desciende gradualmente hasta zonas más bajas. En la estepa argentina incluso se le ha registrado a solo 650 metros sobre el nivel del mar.

El fundador de Patagonia, Yvon Chouinard, donó la propiedad de la compañía para combatir la crisis climática global

Fotografía por Cristian Sepúlveda.

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Fotografía por Cristian Sepúlveda.

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Fotografía por Cristian Sepúlveda.

A pesar de tratarse de un animal estudiado por décadas, sigue siendo uno de los felinos más difíciles de investigar. El gato andino es solitario, esquivo y habita territorios extensos donde los encuentros con humanos son excepcionales.

“Por su naturaleza elusiva, es extremadamente difícil de observar directamente en la naturaleza. Son escasos los investigadores de la Alianza Gato Andino que lo han visto, pese a dedicar gran parte de su vida a estudiarlo”, admite Sepúlveda.

Su propia experiencia lo refleja: “Luego de diez años estudiándolo y de pasar años en su hábitat, tuve la fortuna de observarlo brevemente por primera y única vez, mientras grabábamos un documental para la BBC”, añade. Por eso, entre investigadores y comunidades altoandinas, muchas veces se conoce al gato andino como el “fantasma de los Andes”.

El fundador de Patagonia, Yvon Chouinard, donó la propiedad de la compañía para combatir la crisis climática global

Fotografía por Cristian Sepúlveda.

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Fotografía por Cristian Sepúlveda.

Si bien su biología ya lo sitúa en una condición de vulnerabilidad, el estado de conservación del gato andino es hoy crítico. La especie está catalogada En Peligro por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y es considerada el felino más amenazado del continente. Según la evaluación de la Lista Roja actualizada en 2025, la población total se calcula en 4.354 individuos, de los cuales solo 2.177 serían adultos capaces de reproducirse. “Esto significa que tiene una tendencia poblacional decreciente y que ninguna subpoblación supera los 250 individuos”, explica Sepúlveda.

A esa escasez natural, se suman presiones humanas que afectan su supervivencia. La pérdida y fragmentación del hábitat es una de las principales amenazas, impulsada por actividades como la minería, la extracción de agua y la degradación de humedales altoandinos. También influye la reducción de sus presas y los conflictos con la ganadería.

A su vez, también existen amenazas menos visibles. Entre ellas, la posible transmisión de enfermedades desde perros y gatos domésticos, un problema que comienza a estudiarse con mayor atención en la región. Por esta razón, iniciativas impulsadas por la Alianza Gato Andino incluyen campañas de esterilización, vacunación y educación ambiental en comunidades cercanas a su hábitat.

El fundador de Patagonia, Yvon Chouinard, donó la propiedad de la compañía para combatir la crisis climática global

Fotografía por Cristian Sepúlveda.

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Fotografía por Cristian Sepúlveda.

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Fotografía por Cristian Sepúlveda.

El cambio climático también aparece como un desafío a largo plazo. Proyecciones científicas indican que los ecosistemas fríos de altura -donde vive la especie- podrían reducirse significativamente durante este siglo.

“Algunos modelos proyectan un escenario dramático para la especie, con una reducción de su hábitat de hasta un 30% hacia el año 2080”, advierte Cristian Sepúlveda. Esto podría intensificar aún más la fragmentación de sus poblaciones.

En medio de aquel escenario, el mundo científico surge como una herramienta clave para su conservación. Las cámaras trampa, la genética molecular y la radiotelemetría han permitido avanzar en la comprensión de su comportamiento y distribución, aunque todavía quedan grandes vacíos de información.

Mientras tanto el gato andino, un felino cuya supervivencia depende en gran medida de que su historia sea cada vez más conocida, continúa moviéndose sigilosamente por los paisajes altoandinos. 

El fundador de Patagonia, Yvon Chouinard, donó la propiedad de la compañía para combatir la crisis climática global

Fotografía por Cristian Sepúlveda.

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Fotografía por Cristian Sepúlveda.

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