Shanaithimpishka: el misterioso río hirviente de la Amazonía peruana que puede alcanzar los 100 grados celsius

por Sep 15, 2025Outdoor

En lo profundo de la Amazonía peruana existe un fenómeno que desafía la comprensión y que la ciencia sigue intentando descifrar, un río que hierve en medio de la selva. El vapor se eleva desde su cauce, envolviendo el entorno en una neblina que convierte el lugar en un paisaje tan fascinante como letal, donde la temperatura del agua podría alcanzar los 100 grados Celsius.

Conocido como Shanaithimpishka, que en quechua significa “calentado por el sol”, este río se extiende a lo largo de siete kilómetros y mantiene una temperatura tan extrema que resulta difícil de explicar únicamente por la radiación solar. La tradición oral lo asocia con la Yakumama, la gran serpiente de agua protectora de los pueblos amazónicos.

By Iliana Astorga.

Lo enigmático es que este río no se ubica en una zona volcánica ni cerca de fallas geológicas activas. Allí radica parte de su misterio, uno que ha despertado la atención de científicos de todo el mundo, pero también la de viajeros como Iliana Astorga, fotógrafa y agrónoma, que descubrió este sitio casi por accidente mientras escuchaba un podcast sobre los misterios de la Amazonía.

Intrigada por la mención de un “río que hierve”, buscó fotografías en internet y quedó impactada. Las imágenes que encontró no hicieron más que aumentar su curiosidad: “Aparecían fotos con un chamán, todo lleno de vapor, y pensé que podrían ser las mejores imágenes de todo mi viaje”, relató Astorga.

Con esa idea en mente modificó su ruta y decidió llegar hasta Pucallpa, en Perú, la entrada de la selva y el punto de acceso al río. El trayecto no sería fácil, desde la ciudad debió viajar en un colectivo 4×4 hasta un pequeño poblado, luego navegar en un peque peque -una embarcación de motor rústico- y finalmente caminar entre la espesura de la jungla.

La recompensa fue un paisaje irreal, agua color turquesa, piedras blancas y nubes de vapor que subían entre los árboles. “Era tan precioso que daban ganas de ponerse a llorar”, comentó Iliana.

 

By Iliana Astorga.

Conocido como Shanaithimpishka, que en quechua significa “calentado por el sol”, este río se extiende a lo largo de siete kilómetros y mantiene una temperatura tan extrema que resulta difícil de explicar únicamente por la radiación solar. La tradición oral lo asocia con la Yakumama, la gran serpiente de agua protectora de los pueblos amazónicos.

El Shanaithimpishka encierra un gran enigma científico. Según la fotógrafa, a diferencia de otros manantiales termales, sus vertientes no contienen altas concentraciones de azufre ni minerales que lo vuelvan tóxico o turbio. “Son puras, me hice un café con esa agua”, añadió.

En su nacimiento, el río está lleno de vida; coexisten algas y sapos. Pero a medida que avanza y aumenta el calor, no hay plantas ni peces. Dentro de esta experiencia Iliana Astorga mencionó que logró acostarse sobre una roca, pero que no pudo aguantar mucho debido a que se asimilaba a estar en un sauna. 

Hoy, el Shanaithimpishka sigue siendo estudiado por el geocientífico peruano, Andrés Ruzo, quien lo convirtió en su tema de tesis y luego en un libro (The Boiling River). Tratándose de un ecosistema tan particular, muchos investigadores ven en él una oportunidad para entender los procesos hidrotermales fuera de los contextos volcánicos.

La explicación más cercana, pero aún incompleta es que este fenómeno se trataría de un sistema hidrotermal que aprovecha las fracturas de la corteza para que el agua circule y regrese hirviendo.

Pero más allá de la ciencia, la permanencia de este lugar depende de la acción humana. La tala ilegal y la ganadería amenazan con alterar el entorno. Según Astorga las comunidades locales son quienes levantan la bandera de conservación hoy, apostando por un turismo sostenible, que informe sobre la maravilla que representa este lugar, pero que también dialogue con una convivencia informada y respetuosa. 

By Iliana Astorga.

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