Sir Chris Bonington, leyenda británica del montañismo, vuelve a Torres del Paine para un documental que revive su histórica ascensión de 1963

por Nov 25, 2025Cultura, Outdoor

Más de seis décadas después de convertirse en uno de los primeros montañistas en alcanzar la cumbre de la Torre Central de Torres del Paine, el montañista británico Sir Chris Bonington, hoy de 91 años, volvió a la Patagonia chilena. Su retorno no fue casual, viajó especialmente para participar en la realización de un documental sobre uno de los hitos más importantes de su vida y un gesto simbólico para la historia del montañismo mundial.

El hito, además, adquiere una carga emocional profunda considerando que Bonington convive actualmente con Alzheimer, una condición que vuelve este reencuentro con el paisaje más significativo aún.

La primera impresión que tuvo al ver nuevamente este lugar resume la dimensión emocional del viaje. “Fue muy especial verlas de nuevo. Cuando fuimos originalmente no había prácticamente señales de vida moderna, hoy todo es muy distinto, pero eso también significa que las personas viven mejor y que la economía local crece”, sostuvo Sir Chris Bonington.

Créditos: Timothy Dhalleine.

La odisea para traer de vuelta a una leyenda 

El reencuentro de Bonington fue impulsado por una alianza única entre Estancia Cerro Guido, Swoop Patagonia, Mountains Films y guías locales. El fotógrafo y director francés Timothy Dhalleine, quien lideró la realización audiovisual de este proyecto, explicó que la iniciativa nació desde el deseo de rescatar la historia cultural y montañera del territorio.

Una idea que tomó fuerza cuando el guía histórico Javier Rogel mencionó que Bonington seguía vivo y activo. El plan se concretó sorprendentemente rápido con el apoyo adicional del grupo DAP, quienes se encargaron del sobrevuelo y de conseguir la misma avioneta utilizada en 1963.

Créditos: Timothy Dhalleine.

El objetivo era construir una pieza audiovisual capaz de capturar no solo el relato de una de las últimas leyendas de la exploración, sino también la fragilidad de la memoria y la fuerza de los recuerdos que resurgen cuando uno vuelve al lugar donde se escribieron.

Más allá de traer de vuelta a una figura histórica, Timothy explicó que se buscó revalorizar a toda una generación de exploradores. Bonington pertenece al grupo de montañistas que, en los años 60, protagonizó algunos de los primeros ascensos del mundo en territorios desconocidos. Se aventuraban con ropa poco técnica, cuerdas básicas y un conocimiento muy limitado del terreno. En ese tiempo, Torres del Paine no figuraba como atractivo turístico y llegar a sus torres era, literalmente, adentrarse en lo inexplorado. Una dimensión histórica clave para entender la magnitud de lo que Chris vivió y lo que representa su vuelta en la actualidad.

Cuando se le pregunta qué le diría al joven Chris de 1963, su respuesta va mucho más allá del montañismo. “Le diría lo importante que es valorar la belleza de la naturaleza y tratar con cuidado los avances modernos, especialmente la inteligencia artificial, que es conveniente pero también peligrosa”, declaró.

Para Timothy, acompañar a Sir Chris fue una lección que se reflejó de la siguiente manera: “Es una persona profundamente aterrizada, muy activa socialmente pese a sus 91 años. Quiere seguir hablando con la comunidad, dejar un legado”, afirmó.

El documental justamente busca mostrar esa historia, una que no solo pertenece a la cultura de montaña, sino también a la memoria, la sensibilidad y el vínculo profundo entre una persona y un paisaje. 

 

Esa esencia queda encapsulada en una frase que el mismo Chris pronunció, y que Dhalleine la destacó como el corazón del proyecto: “No recordamos las cumbres, recordamos el viaje, la lucha y las alturas que alcanzamos dentro de nosotros mismos”.

Créditos: Timothy Dhalleine.

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Con un cuchillo pequeño, una canasta de mimbre, un sombrero para el sol y un cigarro entre los labios, así salen cada día de jornada, desde hace más de 15 años, Kathy y Juana a recolectar este hongo.

Antes de su comercialización, el hongo no era muy conocido popularmente. En Melipeuco, madres o abuelas recolectaban esta especie de vez en cuando para almuerzos o comidas, pero en general pasaba casi desapercibido. 

Todo ello cambió cuando aumentó la popularidad y valor de este hongo. Hoy en día, es parte importante de los ingresos anuales de más de 20 familias de la comuna. Este tipo de hongo está presente en todas las zonas templadas del mundo, sin embargo, Chile es uno de los principales exportadores de este hongo.

Su fructificación ocurre durante unas pocas semanas de la primavera, especialmente desde fines de septiembre hasta noviembre, entre las regiones de O’Higgins y Magallanes.