Del desierto a los glaciares: la ruta fotográfica de Francisco Gómez por los extremos de Chile

por May 2, 2025Destacados, Portada, Rostros del cambio

Desde pequeño, Francisco se dejaba fascinar por las fotografías de la revista National Geographic, y soñaba con explorar aquellos paisajes remotos y conocer la diversidad de las especies retratadas. Una vez creció y desarrolló su trayectoria profesional, se encontró en la inmensidad de la Antártica, al borde del círculo polar, cumpliendo aquel sueño con cámara en mano.

Como ingeniero civil ambiental, montañista y fotógrafo autodidacta, Francisco Andreas Gómez (@franciscoandreasg) ha construido un decidido camino de vida entre la exploración, la conservación y las imágenes. Sus primeros pasos en el mundo de la fotografía comenzaron en el norte de Chile, donde nació y se crió. Con una cámara prestada y los conocimientos técnicos necesarios, empezó a registrar la vida natural de un territorio subvalorado. “Soy de Antofagasta, aunque nací en Calama. Ambas ciudades siempre han sido visualizadas como áridas y desérticas, en donde poca naturaleza atractiva hay. Tenía un desafío personal de demostrar que sí existe una increíble diversidad de fauna y flora por allá”, admite.

 

Créditos: Francisco Andreas Gómez.

Su lente ha capturado la resistencia de la biodiversidad desde hace más de 15 años. Con paciencia, ha documentado de todo: desde el impresionante modo en el que los zorros sobreviven en un clima tan hostil, hasta la majestuosidad de los flamencos en los espejos de agua. “Trabajando en conservación, me di cuenta de que a pocas personas les interesa leer papers u otras herramientas de investigación. Sin embargo, con una buena foto se puede crear mayor valor y conciencia por la naturaleza en los demás”, comparte. De este modo, su trabajo en el norte le permitió comprender la importancia de contar historias a través de imágenes.

 

Créditos: Francisco Andreas Gómez.
Créditos: Francisco Andreas Gómez.

Testigo del cambio antártico

La ambición de Francisco lo llevó de una zona extrema a otra. En 2023, se integró como fotógrafo de expedición en Antartica21 (@fundaciona21 | @antartica_21), una empresa chilena pionera en el turismo responsable hacia la Antártica. Con tres temporadas de viaje, no solo ha documentado la vida salvaje de la zona, sino que también ha monitoreado a ciertas colonias y compartido información fundamental con la comunidad científica. “Mi rol, además de guiar y cuidar a los visitantes, es ayudarlos a interpretar lo que observan. Me dedico a contarles las historias de cada lugar y animal. Les hablo de toda la ecología que existe”, explica.

Créditos: Francisco Andreas Gómez.
Créditos: Francisco Andreas Gómez.

La imponente belleza de la naturaleza de la Antártica contrasta con la dura realidad de un ecosistema en crisis. “Uno pensaría que el incremento de la temperatura es mínimo, porque son de dos grados. Pero dos grados más para estos animales, que están preparados para vivir en condiciones de hasta -30 grados Celsius, es como si se cocinaran vivos”, relata al mismo tiempo que recuerda cuando, en uno de sus viajes, observó a polluelos de pingüino sofocándose por el golpe de calor. En un entorno donde la estabilidad climática es vital, cada grado cuenta.

Créditos: Francisco Andreas Gómez.

De este modo, la experiencia del fotógrafo lo ha convertido en un testigo más del cambio climático. Ha visto cómo canales de hielo -antes magníficamente grandes- se han transformado en mares abiertos, donde los icebergs son cada vez más escasos. “Incluso considerando que llevo pocas temporadas, en tres años ya he observado veranos más cálidos y con menos hielo. El cambio es fuerte y evidente. Me ha pasado que voy a lugares donde sé que la postal es precisamente icebergs, y no están”, cuenta. Asimismo, al trabajar con algunas personas que llevan más de 40 o 50 años en la Antártica, compara las fotos de hace décadas y nota que varios glaciares se han retirado casi por completo. 

Isla Danco en febrero 2024. Créditos: Francisco Andreas Gómez.
Isla Danco en febrero 2025. Créditos: Francisco Andreas Gómez.

Un sueño de infancia capturado

Ahora, entre las miles de imágenes capturadas por Francisco, hay una en específico que guarda un simbolismo profundo en sus recuerdos. Durante una expedición por el canal The Gullet, divisó a un pingüino de Adelia (Pygoscelis adeliae) sobre un iceberg. Detrás del ave se veía un increíble atardecer dorado. Sin pensarlo dos veces, tomó fotos de la escena hasta que una memoria lo invadió. “Cuando era chico me gustaba leer la revista National Geographic, y tenía en mi habitación una foto en particular de un pingüino en la Antártica. Yo alucinaba con algún día presenciar un momento así”, narra Francisco. Admite que, al crecer, este sueño quedó en el olvido, sobre todo porque era poco probable. “De repente estaba en un bote Zodiac, cuando observo mi cámara y la fotografía que recién había tomado. En un segundo lo recordé todo: yo de pequeño en Calama, anhelando este preciso instante. Fue súper emocionante”, expresa.

Créditos: Francisco Andreas Gómez.

Mientras se mantiene viajando y registrando, desde el árido norte hasta los hielos antárticos, Francisco sigue siendo fiel a su propósito inicial: acercar la naturaleza a quienes no siempre tienen la posibilidad de explorarla en su diversidad. Inspirar a otros a protegerla, a través de sus imágenes, es la motivación de su compromiso por la conservación y el alcance de sus sueños más anhelados.

Créditos: Francisco Andreas Gómez.
Créditos: Francisco Andreas Gómez.
Créditos: Francisco Andreas Gómez.

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