Más de 500 peces muertos: un ataque silencioso de las redes fantasma en el Lago Llanquihue

por Jul 18, 2025Medioambiente, Naturaleza, Portada

Yo ya había encontrado otras redes, no fue la red más grande, pero lo que más me impactó fue la cantidad de peces atrapados, algunos aún vivos” señala Guillermo Riesco, buzo que en compañía de Camilo Novoa encontraron una red fantasma en las profundidades del lago Llanquihue. “Intentamos rescatar a los que aún vivían, pero no teníamos la herramienta adecuada lo que complicó el proceso”. 

Se trataría de una red abandonada a 50 metros de profundidad en el Lago Llanquihue, Región de Los Lagos. Se estima que más de 300 peces quedaron atrapados, muchos de ellos muertos o en avanzado estado de descomposición. Un informe de la World Wide Fund for Nature (WWF), sostiene que este tipo de redes “destruyen corales, arrasan con diversos animales y los arrancan de sus hábitats y dañan la vegetación”. 

Una lucha contra el tiempo

El descubrimiento fue realizado por Guillermo Riesco (@guillermo.riesco) y Camilo Novoa (@bitacorasdeviaje.cl) mientras realizaban exploraciones en el lago. “Yo ya había encontrado otras redes, pero nunca una tan profunda y sobre todo con tantos peces atrapados”, relató Riesco, según detalló, “la red contenía cientos de peces, muchos aún vivos, lo que dificulta aún más su extracción”. 

“Se estima que cada año son entre -500 mil y 1 millón de toneladas de redes de pesca- las que terminan abandonadas o se pierden en el océano”, señala un informe de la organización ambiental WWF que reúne diversos estudios publicados por la Organización de las Naciones Unidas de la Alimentación y la Agricultura (FAO).

 “La cantidad de peces muertos era impresionante. Estimamos entre 500 a 600, quizás media tonelada”, indicó Guillermo.

Sacar la red fue una carrera contra el tiempo. Guillermo alertó a Paolo Silva, presidente de la Asociación Nacional de Pesca Deportiva, quienes se sumaron rápidamente a la causa. “En tres días ya estábamos organizando todo. Paolo habló con el capitán de puerto y logramos gestionar las embarcaciones necesarias para sacar la red”, señaló Riesco. 

Foto de Daniel Araya

La operación se concretó al cuarto día. Con el apoyo de cuatro buzos en el agua; Daniel Araya, Julio Maureira, Victorio Dalbosco y Riesco y otros dos en superficie; Juan Bogadi y Enzo Villegas, quienes participaron como apoyo y coordinación. El equipo logró enganchar la red con globos y extraerla. Sin embargo, surgieron cambios en el panorama: peces en estado de descomposición, otros agonizantes. “La cantidad de peces muertos era impresionante. Estimamos entre 500 a 600, quizás media tonelada”, indicó Guillermo.

Finalmente fueron miles de personas las que trabajaron en coordinación para lograr recuperar la red, ⁠entre las organizaciones que participaron se encuentra la Capitanía de Puerto Varas de la Armada de Chile, miembros de ⁠Sernapesca, la Municipalidad de Puerto Varas, la ⁠⁠Mesa Territorial de Ensenada, ⁠⁠Yan Kee Way Lodge, la  ⁠⁠Asociación de Guías de Pesca con Mosca de Puerto Varas y ⁠⁠Asociación Nacional de Pesca Recreativa. 

Una ley que amenaza los ríos

“Sabemos que lanzan redes para capturar salmones, pero estas terminan haciendo más daño al ecosistema nativo porque atrapan de todo, y sobre todo perca, que es una especie nativa”, advierte el buzo. 

“Esta red tenía bolsas de nylon con piedras, usadas como ancla. Por su estado, calculamos que llevaba unos seis meses en el lago”, explicó Guillermo.

La trucha criolla o conocida generalmente como perca, es un pez de agua dulce que, según el Servicio Nacional de Pesca y Agricultura (Sernapesca), está catalogado como especie vulnerable desde la Región de Coquimbo (IV) a la Región de Magallanes (XII). Su población está amenazada principalmente por la introducción de especies foráneas, la destrucción del hábitat y la contaminación ambiental.

Foto de Ennio Nasi.

Desde la Asociación de Pesca Deportiva, advierten que la nueva Ley de Pesca permitirá a la pesca artesanal legalizar el uso de estas redes en ríos y lagos. “El problema no es sólo que muchas veces pescan ilegalmente, sino que además abandonan las redes, lo que trae con ello daños indefinidos”, denunció Riesco. El aumento del uso indiscriminado de redes podría agravar la tasa de abandono, y finalmente destruir de forma irreversible el ecosistema marítimo. 

Las redes fantasma representan una amenaza grave: son redes que abandonan, se cortan del fondeo o simplemente quedan a la deriva. Al no ser recogidas, continúan atrapando peces, aves acuáticas e incluso representan un riesgo para buzos y bañistas. “Esta red tenía bolsas de nylon con piedras, usadas como ancla. Por su estado, calculamos que llevaba unos seis meses en el lago”, explicó Guillermo.

Foto de Ennio Nasi. 

Es momento de actuar

“Hay que educar. Esto es un círculo vicioso: tú vas a comer y hay restaurantes que te sirven salmón ahumado. Claro, uno puede ser muy juicioso con esto, y por un lado hay gente que vive de esto, pero tenemos que hacer algo”, señala Riesco. 

Gracias a los registros visuales, espera, un futuro, enseñarle a los niños sobre la vida submarina: las especies que habitan nuestros lagos y mares y la importancia de protegerlas. “Si no educan a la generación que viene, al final esto se va a seguir repitiendo”, señala el buzo. 

Foto de Ennio Nasi. 

Su vínculo con la organización internacional Ghost Diving lo ha inspirado a visibilizar este problema. La institución, fundada en 2012, nació con la intención de eliminar el equipo de pescar perdido y otras basuras que se encontraban en el fondo marino.

Junto a un grupo de voluntarios, Guillermo busca desarrollar constantemente proyectos innovadores y desafiantes con tal de conservar la naturaleza a través de colaboraciones estratégicas o imágenes submarinas.  Como próximo paso, planean abrir un capítulo oficial de Ghost Diving en Chile, dedicado exclusivamente al retiro de redes fantasma.

Foto de Ennio Nasi. 

Aunque su labor no es formal ni de tiempo completo, Riesco sabe que la clave está en la comunidad. “Nosotros exploramos por pasión, no para buscar redes. Pero si encontramos algo, lo registramos. Porque si no lo hacemos nosotros, ¿quién lo hará?”. 

Foto de Daniel Araya.

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