Reviviendo el Mundial de Esquí de 1966 en Chile, el primero y último celebrado en Sudamérica

por Ago 3, 2023Destacados, Outdoor, Portada

Hace ya 57 inviernos, en el corazón de la Cordillera de los Andés, se celebró el primer mundial de ski realizado en Sudamérica. Chile fue la sede del evento específicamente en la ciudad de Los Andes, en el Centro de montaña Portillo.

Para conmemorar este hito histórico del deporte de montaña en en el país, Austerra Society junto a Kano Outdoors queremos revivir este acontecimiento que marcó un momento crucial en la historia de los deportes de invierno en Chile, Sudamérica y todo el hemisferio sur.

Conversamos con Anita Briones, integrante del equipo chileno de ski de aquella época, quién nos contó cómo fue su experiencia participando en esta cita planetaria a sus cortos 18 años. Además,  desenpolvamos algunas de las mejores fotografías de aquella instancia para despertar los sentidos y viajar por algunos minutos a la cordillera de los Andes del año 1966.

Fotografía del tren Trasandino que enlazaba las ciudades de Los Andes en Chile y Mendoza en Argentina. El tren funcionó entre los años 1910 y 1984. Contaba con la estación Portillo que dejaba a pocos metros del centro de ski que albergó la cita planetaria.

Transcurría un día jueves 4 de agosto de 1966 y al centro de montaña se preparaba para dar comienzo el primer mundial de ski celebrado en un país sudamericano. La tarea no había sido fácil, en el invierno del año 1965 se registró un temporal que botó el 80% de los andariveles del centro, un hecho que inclusive puso en jaque la realización del evento. Sin embargo, la convicción de la federación, el gobierno y otros actores que buscaban posicionar a Chile como un lugar de interés para los ojos de los amantes de la montaña, fueron suficientes para reconstruir el centro en tiempo récord y con los mejores estándares de seguridad para evitar accidentes por avalanchas y así recibir el mundial que duraría 10 días. 

Participante cruzando la meta en el mundial de ski, Chile, 1966

Una de las almas que estuvieron presentes este día tan especial fue Anita Briones, esquiadora chilena, que con 18 años era la más jovén del equipo nacional. Anita vivió 10 días muy intensos en los que compitió en las categorías de Slalom y descenso.

Hoy a sus 75 años, nos contó una amarga situación que le tocó vivir. “Me accidenté en el entrenamiento del Slalom gigante, por lo tanto no pude correr la última carrera a pesar de haber sido seleccionada para el combinado”, explica Briones.

La preparación para una cita de estas características es intensa,  los entrenamientos previos y durante el mundial se vivieron al límite.  A pesar de este lamentable suceso, Anita describe la experiencia como una de las mejores de su vida: “Fue una experiencia soñada, para mí un hecho histórico inolvidable. Aprendí mucho y hubo de todo en el ambiente. Por un lado existía una gran expectación,  pero también un gran nerviosismo por la competencia en algunos equipos. Hubo grandes muestras de alegría, sobre todo en los equipos que lograron consagrarse campeones, al mismo tiempo un espíritu de camaradería y como en todas las experiencias humanas algunos roces  y sin duda decepciones. Vi llorar, reír, celebrar, en general un espíritu bastante festivo”

Anita Briones, nuestra entrevistada, luciéndose en el mundial de ski celebrado en Portillo. Fotografía Revista Estadio

En concreto fueron más de 150 competidores de distintas partes del mundo quienes llegaron a Portillo a mostrar su destreza sobre las montañas de los Andes, el equipo francés deslumbró en la pista llevándose 16 medallas de 24 en disputa. Pero hubo algo que marcó esta cita planetaria, los paisajes de la cordillera de los Andes eran muy distintos a Los Alpes o cualquier otra cordillera, no sólo por su geografía, si no que también por lo inaccesible y remoto que podía parecer el Centro de Ski Portillo. En ese sentido Briones nos comentó lo siguiente: «la belleza de este lugar dejó a todos sin palabras; los europeos estaban fascinados. El sitio no se asemejaba en nada a las localidades en las que estaban acostumbrados a esquiar. Se encontraba en la cordillera de los Andes, junto al Aconcagua, y estaba cubierto por una gran capa de nieve de excelente calidad».

Han pasado 57 años de este momento. Años en que ha cambiado de forma drástica el cómo vivimos. En aquella época, congregar deportistas de todo el mundo implicó algunas mejoras comunicacionales en el centro de ski. “Tuvieron que instalar una cabina especial para que pudieran llamar al extranjero», relata Anita. Estas cabinas fueron el escenario para uno de los momentos más icónicos que recuerda la deportista. “Me tocó pasar cerca de la cabina telefónica cuando Jean-Claude Killy le contaba a su familia  que había ganado una competencia, estaba muy contento y eufórico”, asegura Anita.

Con el recuerdo de este gran hito del deporte en Chile y Sudamérica buscamos expandir la cultura de montaña en el país, y que poco a poco, hagamos del deporte un estilo de vida. Sabemos que la modernidad deja poco tiempo para la recreación y la actividad fisíca, menos tiempo queda incluso para disfrutar de este deporte en la montaña. Es por eso que desde Austerra Society, invitamos a todos a seguir sus pasiones, si aplicamos esta forma de accionar, desde el primer minuto del día, todos los días, les aseguramos que estarán más cerca de lo que siempre soñaron. 

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